Jean Paul me sonrío. Era un joven en sus 20's, de acento extranjero, rubio de cabello, nariz afilada, ojo azul y un six pack de ensueño. Sus tetillas rositas, esculpidas en la suave, pero firme piel de un hombre lleno de confianza que se dedica a rentar la caricia. Vestía jeans azul claro justos y apretados en sus pompis (ay!) que se marcaban redondas burbujas, las cuales sólo eran superadas por su abultado-bulto, y lo digo así, porque así se veía, grosero como una redundancia, ofensivo como un "no mames" y con un potencial erótico descomunal.
— Buenas noches, ¿cómo están?
Nos saludó el joven, con la referencia a mi persona primero y al Chico Que Ríe después.
— Soy Jean Paul, ¿ustedes?
— Yo soy Papamio, él es el Chico Que Ríe.
Mi Chico estaba lo que sigue de nervioso, no es que quisiera irse es que él no sabía cómo comportarse o qué decirle, se sentía intensamente atraído por Jean Paul y no quería arruinar el intercambio de palabras.
Seguimos la plática. Mi Jean Paulito se sorprendió un poco porque el Chico Que Ríe y yo veníamos en pareja. "No es la primera vez que me topo novios, me gusta que sean de mente abierta", nos dijo. Comentó que él era un gay de oro, de esos que nunca han conocido mujer, pese a que no le habían faltado pretendientas en su natal Venezuela.
— Yo quería ir a EE. UU. pero en lo que hago dinero, pues me quedo en México, aquí me tratan bien.
Se despidió por un instante, tenía que dar su ronda en el bar. Lo cual nos dio oportunidad de discutir lo que había pasado. ¿Le invitaríamos una copa? (curiosamente llamada Copa de Dama, dos veces más cara que a precio regular) ¿Solo veríamos su show? ¡Ah Papamio, qué vas a hacer!
Estuvimos bebiendo un rato más, en lo que pasaban los bailes eróticos. Al fondo del local (recordemos que el negocio era como un pasillo largo, angosto, con un escenario que no podría tener mas de cuatro metros de ancho) tenían un cortinaje improvisado y un par de luces en cada esquina.
Realmente no había la infraestructura para dar un espectáculo, pero no importaba. El verdadero show, era lo que sucedía tras las cortinas y el espectáculo que eran los hombres.
Guapos, chacales, musculosos, esbeltos, osos, atléticos. Hombres con H de Húndela papi. En tres canciones se desvestían y hacían su performance. Aunque algunos torpes, había un par de ellos que le metían dramatismo y entusiasmo.
Ya ligeramente briagos, señalé a Jean Paul, "ven". Y vino. Me preguntó si me animaba a que se sentara con nosotros, a compartir algunos tragos, pero yo fui a lo directo. Ya con la fuerza de mi cerveza, la complicidad del Chico Que Ríe que se animaba a todo, y sobretodo con la curiosidad de conocer Hombre, le coquetee de la siguiente forma:
— Oye Jean Paul... y ¿de allá abajo, qué tal andas?
Sorpresa. Sonrisa. Diablo de lujuría.
— 21 centímetros papi y duro como piedra.
— ¿De verdad?
— Vamos atrás y compruébalo... le cumplo a los dos.
Me río de su atrevimiento. Bah, me quiere intimidar, a mi, al gran Papamio!. Muy bien. Pregunto los precios más por curiosidad que por deseo, más por retarlo, y perdí la apuesta. Su mirada penetra mis ojos y se vuelve el dominante. Jean Paulito me había puesto nervioso, él no iba a rajar ¿nosotros sí?.
Me comenta que para los dos, va un descuento, un privado de 3 canciones a 500 pesos "y tocan lo que quieran". Un oral combinado de 1,200 a 800 porque "me caen bien que vienen en pareja". Un servicio completo... "lo platicamos papi".
Le digo que muy bien, que se lo comento a mi novio. Me dice "anímate, de una vez" y me lleva mi mano a su entrepierna.
La toco. ¡Que gloria!
— "Aprieta"
¡Qué maravilla!
— "Asómate" y veo su tronco apretado apretado, una Crux dispuesta a levantarse cual ofensa a Dios. Palpitante, dispuesta.
— "De una vez, les cumplo a los dos... o si lo que quieres es ver, lo cojo y tu disfrutas".
Me asusté, pero me gustó. Yo no quería esto, yo no tengo esa fantasía, pero si quiero probarlo. Me sobresalté y vi al Chico Que Ríe que moría de ganas de saber qué tanto decía y qué tanto tocaba.
— ¿Qué te dijo Papamio?
— Dice que sí. — le comento con cierta complicidad — Que lo que queramos.
— ...¿Oral?
— Oral.
Y nos besamos. Jean Paul sonrió. Entendió que el trato estaba hecho. Los tomé de las manos, novio y amante, y caminamos hacia el fondo del establecimiento.
19 jul 2020
18 jun 2020
Así como es arriba...
-¿No te aburres de hacer lo mismo siempre?
El Fabuloso me preguntó eso una noche en que estuvimos platicando en mi sala. Habíamos tenido varias salidas y ya sabíamos que la conversación era fluida y agusto. La pregunta me tomó por sorpresa.
Nuestras salidas eran muy parecidas, ya que a como él se describía -introvertido, parco con las personas, agobiado por las multitudes- no le latía algún plan que incorporara salir a convivir, por lo que yo no presionaba para formalizar uno distinto.
En ocasiones yo llegué a preguntarle si quería ir al cine, a cenar, a una plaza o parque, incluso si no quería platicar y aplicarnos a videojuegos, pero todo parecía molestarle o no ser suficiente.
Hasta ese día que me lanzó su pregunta, fue que dijo lo que verdaderamente tenía en mente. Él quería ir a un mirador de la ciudad. Tenía ganas de ver la ciudad desde otra vista.
Y aquí es donde me pregunto, si él ya sabe qué quiere, ¿por qué no decirlo? ¿Por qué esperar a que diga varios planes para que me los tenga que cancelar o rechazar con disgusto esperando a que diga justo lo que él tiene en mente? En fin.
Nos organizamos y pusimos fecha. Hicimos el día como si fuera un día turístico, como si fuera una ciudad nueva por descubrirse y hubiera muchas historias diferentes. Toda la salida estuvo increíble. De esos días que permanecen. En el punto final del recorrido, ocurrió lo que pocas veces. El Fabuloso se quebró.
Con mirada nostálgica, lagrimeo en los ojos y mente enfocada en el recuerdo, me platicó cosas de su familia. Una tristeza acumulada por años de peleas constantes, de abandonos, de resentimientos, de esperanzas que jamás llegaron ni llegarán. Incluso me contó su historia amorosa y de sus exnovios. Aunque el sujeto vivía en otra ciudad, el Fabuloso aún sentía algo por él, no como para volver a su romance, sino como un recuerdo ambivalente, odio y rencor pero como una buena etapa de su vida.
Mientras me contaba del "patán" de su exnovio, Papamio dividía su atención entre escucharlo, admirarse por presenciar por fin la humanidad del Fabuloso (verlo frágil, vulnerable, honesto... verlo humano), y desde luego, da vergüenza admitirlo, de compararse con el exnovio.
Papamio será muchas cosas, pero un patán jamás. Y es por eso que había sentimientos encontrados con la historia fabulosa, por que cómo es posible que él extrañara a alguien que, según sus propias palabras, era un "hijo de la chingada". Que no sólo mentía para avanzar en su carrera, sino que lo hacía con saña. El exnovio engañaba, manipulaba, incluso sostenía un tórrido affair con un amigo heterosexual y casado, que aparentemente, mientras la esposa dormía, se mandaban mensajes sexuales de deseo y coraje. Incluso el fabuloso me llegó a contar que su exnovio disfrutaba particularmente ser invitado a cenar por la esposa de su amigo, y mientras cenaban juguetear descaradamente por debajo de la mesa mientras la esposa ignoraba lo que ocurría... y que incluso lo hizo mientras ella estaba esperando un hijo.
-Así son allá... son unos patanes, son bien cabrones y mañosos.
El día llegaba a su fin. Vimos el sol ponerse y con el reflejo en las nubes ver tonos rojizos-púrpuras dibujarse a través del cielo.
Comprando algo de cenar, regresamos a mi hogar. Bienaventurados por la tarde y felices.
Hasta que en plena cena, ahora fui yo quien se quebró. Ahora me tocó a mi descender. El Fabuloso me soltó lo que estaba pensando:
- Papamio... te hace falta ser más cabrón conmigo.
Así como es arriba, es abajo.
El Fabuloso me preguntó eso una noche en que estuvimos platicando en mi sala. Habíamos tenido varias salidas y ya sabíamos que la conversación era fluida y agusto. La pregunta me tomó por sorpresa.
Nuestras salidas eran muy parecidas, ya que a como él se describía -introvertido, parco con las personas, agobiado por las multitudes- no le latía algún plan que incorporara salir a convivir, por lo que yo no presionaba para formalizar uno distinto.
En ocasiones yo llegué a preguntarle si quería ir al cine, a cenar, a una plaza o parque, incluso si no quería platicar y aplicarnos a videojuegos, pero todo parecía molestarle o no ser suficiente.
Hasta ese día que me lanzó su pregunta, fue que dijo lo que verdaderamente tenía en mente. Él quería ir a un mirador de la ciudad. Tenía ganas de ver la ciudad desde otra vista.
Y aquí es donde me pregunto, si él ya sabe qué quiere, ¿por qué no decirlo? ¿Por qué esperar a que diga varios planes para que me los tenga que cancelar o rechazar con disgusto esperando a que diga justo lo que él tiene en mente? En fin.
Nos organizamos y pusimos fecha. Hicimos el día como si fuera un día turístico, como si fuera una ciudad nueva por descubrirse y hubiera muchas historias diferentes. Toda la salida estuvo increíble. De esos días que permanecen. En el punto final del recorrido, ocurrió lo que pocas veces. El Fabuloso se quebró.
Con mirada nostálgica, lagrimeo en los ojos y mente enfocada en el recuerdo, me platicó cosas de su familia. Una tristeza acumulada por años de peleas constantes, de abandonos, de resentimientos, de esperanzas que jamás llegaron ni llegarán. Incluso me contó su historia amorosa y de sus exnovios. Aunque el sujeto vivía en otra ciudad, el Fabuloso aún sentía algo por él, no como para volver a su romance, sino como un recuerdo ambivalente, odio y rencor pero como una buena etapa de su vida.
Mientras me contaba del "patán" de su exnovio, Papamio dividía su atención entre escucharlo, admirarse por presenciar por fin la humanidad del Fabuloso (verlo frágil, vulnerable, honesto... verlo humano), y desde luego, da vergüenza admitirlo, de compararse con el exnovio.
Papamio será muchas cosas, pero un patán jamás. Y es por eso que había sentimientos encontrados con la historia fabulosa, por que cómo es posible que él extrañara a alguien que, según sus propias palabras, era un "hijo de la chingada". Que no sólo mentía para avanzar en su carrera, sino que lo hacía con saña. El exnovio engañaba, manipulaba, incluso sostenía un tórrido affair con un amigo heterosexual y casado, que aparentemente, mientras la esposa dormía, se mandaban mensajes sexuales de deseo y coraje. Incluso el fabuloso me llegó a contar que su exnovio disfrutaba particularmente ser invitado a cenar por la esposa de su amigo, y mientras cenaban juguetear descaradamente por debajo de la mesa mientras la esposa ignoraba lo que ocurría... y que incluso lo hizo mientras ella estaba esperando un hijo.
-Así son allá... son unos patanes, son bien cabrones y mañosos.
El día llegaba a su fin. Vimos el sol ponerse y con el reflejo en las nubes ver tonos rojizos-púrpuras dibujarse a través del cielo.
Comprando algo de cenar, regresamos a mi hogar. Bienaventurados por la tarde y felices.
Hasta que en plena cena, ahora fui yo quien se quebró. Ahora me tocó a mi descender. El Fabuloso me soltó lo que estaba pensando:
- Papamio... te hace falta ser más cabrón conmigo.
Así como es arriba, es abajo.
25 may 2020
Sobre esperanza, préstamos y aspectos descomunales...
La plática era amena. Había días de mucha conversación, gustos en común y quejas sobre aquello que nos fastidiaba. En otras, la duda asechaba y no podía creer que alguien de tan buen ver pudiera destinar su tiempo y su iniciativa a un muchacho como papamío. Cierto es que uno tiene sus encantos y sus destrezas, pero ¡ah! la suerte es tan tremenda que en cualquier instante todo podía verse perdido.
Por esa razón, papamío procedió de una forma distinta a otras. Fue con tiento, con mesura, sin esperar algo más que lo que era. No había ilusiones ni vuelcos de corazón. Las cosas se llevaban con su justa medida, aunque para ser honestos, el Fabuloso parecía más y más deseoso de frecuentar.Sin embargo, la confianza apenas construida recibiría un fuerte golpe en los días venideros.
Algo muy extraño ocurrió durante una semana cotidiana. El Fabuloso ya tenía algunos meses batallando para conseguir un empleo. El lugar donde trabajaba había cerrado súbitamente, por lo cual se veía en una situación complicada. No encontraba algo que pudiera ser de su agrado ni conveniencia. Uno de esos días, me pidió consejo para encontrar algún empleo, o bien, para echar a andar su negocio, lo cual era un aterrile idea en ese momento, puesto que tendría que solicitar créditos bancarios sin tener forma de respaldarlos ni un ingreso fijo próximamente.
Así pues, tras semanas de batallar, bromeó con lo que nunca debió bromear.
Ya durante los meses que platicamos, hubieron instantes de coqueteos y flirteos subidos de tono, pero todo dentro de cierto respeto y límite. Entre bromas, me ofreció sus servicios como asistente personal en mi trabajo, a lo cual me negué, dentro del mismo juego. Después, en su apuro, me ofreció su servicio para hacer el aseo en mi vivienda, lo cual no le convenía, pues la paga es poca y la disponiblidad menos.
Pasaron los días, hasta que una mañana me la soltó directa. Yo le gustaba, él estaba si horny, pero también en un apuro. Me pidió prestado algo de dinero, con promesa de pago al par de meses, pero como manera de mostrar su interés, me sugirió tener relaciones.
Sí. Así como lo leen ustedes, lectores intrigosos.
El Fabuloso me ofreció sexo como muestra de buena voluntad a cambio de un préstamo (mínimo por cierto). Aunque el muchacho me gustaba, qué digo gustaba, me excitaba, la verdad es que era una situación que no me latió para nada. No dudaba en que me los pagaría de vuelta, es solo que era una petición nada cómoda.
Y no es que papamio sea de formas apretadas ni prejuiciosas, es solo que... ay, mi corazón veía en él alguien interesante y que valía la pena conocer, pero el meter el tema sexual y económico, limitaba toda esa convivencia. Imponía una barrera que ensuciaba todo.
Le dije que no y solo insistió una vez más. Me dijo que era sí porque necesitaba el dinero, pero que en realidad ya quería echar pasión conmigo. Lo quería, lo deseaba. Quizá su forma de solicitar el préstamo era más una excusa, una pantalla para no mezclar emociones que él estaba experimentando.
Sin embargo, no accedí. Me dijo "Está bien". Y no dijo más durante ese día.
A la mañana siguiente, la plática se retomó como si nada. Tema de videojuegos, de qué pasaba en el día, su familia y memes simpáticos. Todo con una cotidianeidad enrarecida pues Papamio sentía el tema incómodo. Así ocurrió hasta que por la tarde, él abordó la plática sexual. Era evidente que estaba caliente. Deseaba sexting y demás.
A los que conocen el andar del papamio, saben bien que el sexting nunca ha sido de sus fuertes, nunca le ha encontrado saborsito. No es que sea raro, es simplemente que pues, no más le queda a uno la gana de estar ahí, de saciarse, de cumplir las fantasías que se manifiestan, de volverlas realidad. Así pues, el tema se fue irremediable, literal y metafóricamente a la verga.
Cómo la traes, cuánto te mide, cómo la mueves, para dónde, qué me harías, qué esto y qué aquello. Y entonces, me confiesa... "Yo quiero una descomunal... no quiero nada si no es gigante" Lo dijo en serio. Lo dijo agresivo. Lo dijo determinante.
"No es descomunal, pero me defiendo" fue mi respuesta. "Jaja" fue la suya. Minutos después se desconectó. No volvió esa noche.
No volvió al día siguiente
Ni la próxima semana.
No se había conectado tampoco. ¿Me bloqueó acaso? No había forma de saberlo.
Mandé un mensaje tiempo después, salía enviado, pero no hubo respuesta.
No hubo señales de vida por dos meses.
Conflicatuado, me sentí literal y metafóricamente, de la verga.
Por esa razón, papamío procedió de una forma distinta a otras. Fue con tiento, con mesura, sin esperar algo más que lo que era. No había ilusiones ni vuelcos de corazón. Las cosas se llevaban con su justa medida, aunque para ser honestos, el Fabuloso parecía más y más deseoso de frecuentar.Sin embargo, la confianza apenas construida recibiría un fuerte golpe en los días venideros.
Algo muy extraño ocurrió durante una semana cotidiana. El Fabuloso ya tenía algunos meses batallando para conseguir un empleo. El lugar donde trabajaba había cerrado súbitamente, por lo cual se veía en una situación complicada. No encontraba algo que pudiera ser de su agrado ni conveniencia. Uno de esos días, me pidió consejo para encontrar algún empleo, o bien, para echar a andar su negocio, lo cual era un aterrile idea en ese momento, puesto que tendría que solicitar créditos bancarios sin tener forma de respaldarlos ni un ingreso fijo próximamente.
Así pues, tras semanas de batallar, bromeó con lo que nunca debió bromear.
Ya durante los meses que platicamos, hubieron instantes de coqueteos y flirteos subidos de tono, pero todo dentro de cierto respeto y límite. Entre bromas, me ofreció sus servicios como asistente personal en mi trabajo, a lo cual me negué, dentro del mismo juego. Después, en su apuro, me ofreció su servicio para hacer el aseo en mi vivienda, lo cual no le convenía, pues la paga es poca y la disponiblidad menos.
Pasaron los días, hasta que una mañana me la soltó directa. Yo le gustaba, él estaba si horny, pero también en un apuro. Me pidió prestado algo de dinero, con promesa de pago al par de meses, pero como manera de mostrar su interés, me sugirió tener relaciones.
Sí. Así como lo leen ustedes, lectores intrigosos.
El Fabuloso me ofreció sexo como muestra de buena voluntad a cambio de un préstamo (mínimo por cierto). Aunque el muchacho me gustaba, qué digo gustaba, me excitaba, la verdad es que era una situación que no me latió para nada. No dudaba en que me los pagaría de vuelta, es solo que era una petición nada cómoda.
Y no es que papamio sea de formas apretadas ni prejuiciosas, es solo que... ay, mi corazón veía en él alguien interesante y que valía la pena conocer, pero el meter el tema sexual y económico, limitaba toda esa convivencia. Imponía una barrera que ensuciaba todo.
Le dije que no y solo insistió una vez más. Me dijo que era sí porque necesitaba el dinero, pero que en realidad ya quería echar pasión conmigo. Lo quería, lo deseaba. Quizá su forma de solicitar el préstamo era más una excusa, una pantalla para no mezclar emociones que él estaba experimentando.
Sin embargo, no accedí. Me dijo "Está bien". Y no dijo más durante ese día.
A la mañana siguiente, la plática se retomó como si nada. Tema de videojuegos, de qué pasaba en el día, su familia y memes simpáticos. Todo con una cotidianeidad enrarecida pues Papamio sentía el tema incómodo. Así ocurrió hasta que por la tarde, él abordó la plática sexual. Era evidente que estaba caliente. Deseaba sexting y demás.
A los que conocen el andar del papamio, saben bien que el sexting nunca ha sido de sus fuertes, nunca le ha encontrado saborsito. No es que sea raro, es simplemente que pues, no más le queda a uno la gana de estar ahí, de saciarse, de cumplir las fantasías que se manifiestan, de volverlas realidad. Así pues, el tema se fue irremediable, literal y metafóricamente a la verga.
Cómo la traes, cuánto te mide, cómo la mueves, para dónde, qué me harías, qué esto y qué aquello. Y entonces, me confiesa... "Yo quiero una descomunal... no quiero nada si no es gigante" Lo dijo en serio. Lo dijo agresivo. Lo dijo determinante.
"No es descomunal, pero me defiendo" fue mi respuesta. "Jaja" fue la suya. Minutos después se desconectó. No volvió esa noche.
No volvió al día siguiente
Ni la próxima semana.
No se había conectado tampoco. ¿Me bloqueó acaso? No había forma de saberlo.
Mandé un mensaje tiempo después, salía enviado, pero no hubo respuesta.
No hubo señales de vida por dos meses.
Conflicatuado, me sentí literal y metafóricamente, de la verga.
21 may 2020
El Fabuloso llega.
Papamio es un muchacho de espíritu coqueto, vivaz, pero en muchas formas, de un pesimismo profundo profundo.
Aunque hace el intento del ligue sabrosón y de la mirada pispireta la realidad es que siempre navega con la idea de que todo va a fracasar y que el esfuerzo está condenado.
Es una visión muy parca de la realidad, pero aún así surgen algunas risas en el camino y algunas sorpresas que dan un revolcón cochambroso a la vida galante del papamio. Esto ocurrió una tarde de abril en la que, haciendo uso de una popular app de ligues gays, se presenta un sujeto que saluda "hey, hola!".
El perfil de papamio no muestra foto alguna, y da una descripción muy genérica de él, si usted la viera querido lector la olvidaría casi al instante, pues quizá lo único ligeramente distinto de la mayoría de los perfiles es que manifiesta un gusto por los videojuegos y el intelecto, fuera de eso, no hay nada destacado.
Por éstas razones, un saludo es cosa extraña, y más lo es cuando el usuario en cuestión tiene una foto de música alternativa y se describe a sí mismo como un joven twink en sus 20s, tranquilo, seguro, y con gusto por la inteligencia.
Asumiendo que era un perfil falso (si, a esos niveles paranoicos se mueve su fiel confidente) papamio entabló una plática discreta, pero amable.
Vaya fuera la sorpresa que el sujeto en cuestión era tal como él se describía. Un videojeugador empedernido, conocedor de buena música y con un talento oculto.
Además, mandó un par de fotografías para identificarlo.
Muchacho guapo, de semblante triste, pero decidido. Era precioso. Lo juro. A muchos no les parecerá el estilo, pero bajo el estereotipo gay twink, les prometo amigos lectores, que de tenerlo, no desearían a nadie más por un buen tiempo.
A decir verdad, él tenía una mirada de cabrón que no se deja por nadie ni por nada, aunque la vida no le ha sonreído en lo absoluto. Sin embargo, algo extraño tenía en su semblante... no era que se anduviera con secretos o manías, sino un dejo de "soy una pésima decisión en tu vida".
Y sí, así lo fue.
Es una visión muy parca de la realidad, pero aún así surgen algunas risas en el camino y algunas sorpresas que dan un revolcón cochambroso a la vida galante del papamio. Esto ocurrió una tarde de abril en la que, haciendo uso de una popular app de ligues gays, se presenta un sujeto que saluda "hey, hola!".
El perfil de papamio no muestra foto alguna, y da una descripción muy genérica de él, si usted la viera querido lector la olvidaría casi al instante, pues quizá lo único ligeramente distinto de la mayoría de los perfiles es que manifiesta un gusto por los videojuegos y el intelecto, fuera de eso, no hay nada destacado.
Por éstas razones, un saludo es cosa extraña, y más lo es cuando el usuario en cuestión tiene una foto de música alternativa y se describe a sí mismo como un joven twink en sus 20s, tranquilo, seguro, y con gusto por la inteligencia.
Asumiendo que era un perfil falso (si, a esos niveles paranoicos se mueve su fiel confidente) papamio entabló una plática discreta, pero amable.
Vaya fuera la sorpresa que el sujeto en cuestión era tal como él se describía. Un videojeugador empedernido, conocedor de buena música y con un talento oculto.
Además, mandó un par de fotografías para identificarlo.
Muchacho guapo, de semblante triste, pero decidido. Era precioso. Lo juro. A muchos no les parecerá el estilo, pero bajo el estereotipo gay twink, les prometo amigos lectores, que de tenerlo, no desearían a nadie más por un buen tiempo.
A decir verdad, él tenía una mirada de cabrón que no se deja por nadie ni por nada, aunque la vida no le ha sonreído en lo absoluto. Sin embargo, algo extraño tenía en su semblante... no era que se anduviera con secretos o manías, sino un dejo de "soy una pésima decisión en tu vida".
Y sí, así lo fue.
18 may 2016
Miguel Castellapitos
¡Papamio! ¿Pero qué pasa con ese título? ¿Quién es ese Miguel Castellapitos del que tanto hablas?
Tranquilos fieles lectores, que todo a su momento.
Miguelito es un jovenazo de buen ver, de buenos atractivos y, se rumora, de tremendo paquete. Aparte de su modalidad de niño bien, se ve profesional en veces, se ve hipsterón en otras... sea como sea, el muchacho tiene lo suyo.
La verdad es que este es uno de los crushes gays más sonados de Ciudad Mante, Tamaulipas en México. El jovencito, de mira tiernita, labios suavesitos y barbita incipiente, parece que la quiere toda, que te la deja toda, pero eso sí, él es hetero.. así que si logras seducirlo recuerda "nadie nunca hablará de esto".
Bueno, nosotros sí la neta, porque está bien rico el muchacho.
Tiene a su novia, la muy afortunada, pero los que aquí comentamos bien nos sabemos que el hetero es hetero hasta que el gay quiere (?).
Les dejo algunas de sus fotos.
Tranquilos fieles lectores, que todo a su momento.
Miguelito es un jovenazo de buen ver, de buenos atractivos y, se rumora, de tremendo paquete. Aparte de su modalidad de niño bien, se ve profesional en veces, se ve hipsterón en otras... sea como sea, el muchacho tiene lo suyo.
La verdad es que este es uno de los crushes gays más sonados de Ciudad Mante, Tamaulipas en México. El jovencito, de mira tiernita, labios suavesitos y barbita incipiente, parece que la quiere toda, que te la deja toda, pero eso sí, él es hetero.. así que si logras seducirlo recuerda "nadie nunca hablará de esto".
Bueno, nosotros sí la neta, porque está bien rico el muchacho.
Tiene a su novia, la muy afortunada, pero los que aquí comentamos bien nos sabemos que el hetero es hetero hasta que el gay quiere (?).
Les dejo algunas de sus fotos.
20 ago 2015
"No es difícil enamorarse de una puta" parte 1
El buen papamio es un chico recatado, de buenos modos y buenos tratos. Sin embargo, en ocasiones la hormona se desvive y exige sus alegrías, sus agarrones y exhaltaciones.
Esta es la historia de un amor furtivo, de una caricia rentada y de un tremendo paquetazo de 21 cm de largo. Es la historia de Jean Paul.
Resultose que el Papamio salió con su chico que ríe en busca de aventuras. Estuvimos en Zona Rosa buscando placeres culposos, espectáculo y buenas bebidas. La parada de tradición exigía ir a un lugar donde papamio perdió la inocencia ocular al ver un show de LiveSex, el lugar era El Almacen.
Llegamos al antro/bar con la esperanza de que ya estuviera la locura, Sin embargo, ocurre que de unos meses a la fecha el lugar cambió. Ha dejado de ser ese lugar de pecado, de encuentros señoriales, de ejecutivos adultos maduros que van en busqueda de goce, para ser un lugar de godinez mayores que bailan al ritmo de la jotería katey perry del momento.
Preguntamos por El Almacén, pues ahí en ese sótano era donde las cosas se ponían interesantes, solo para saber que ya lo habían vendido. No más. El Taller estaba acabado.
Salimos con un dejo de molestia, pero con la esperanza en alto.
Nuestra siguiente parada, en lo que decidíamos si ir o no a "Tom's Leather", llegamos a "Nichos", un antro especial para Osos, Gordos, Cazadores y Diversos que tiene la bondad de ser personas libres, má sabiertas que las jotillas apretadas de cualquier otro lugar "poser".
Efectivamente, nos trataron bien y la cerveza y música estuvieron coquetas. Pero Papamio quería más. No le bastaba ver uno que otro oso sin playera, queríamos perversión, queríamos algo que nos sorprendiera.
Tras una vista rápida a los celulares, al preguntar y al movernos, parecía que todo se iba a acabar. Ya no existían lugares así en la Ciudad de México. Había uno llamado "La Casita", iríamos, pero más tarde ya que aparentemente las perversiones ocurrían hasta muy en la madrugada.
Así fue como tras deambular en zona rosa llegamos a un sitio.
Su nombre BB. Hace algunos años Papamio lo había visitado con su joteril amigo "la twinka". Era un antro interesante, con 3 pistillas de baile y muchachos sin playera. Pensé que podría ser una buena decisión para entrar.
Un sujeto de acento argentino, rubios cabellos, cuerpo duro y sonrisa interesada nos abordó. Nos invitó a conocer el sitio.
Mencionó que el lugar había cambiado, no era lo mismo que hace un año. "Les gustará" dijo él. Nos gustó.
Entrando, tras cubrir el cover y revisión de ley, dos hombres musculosos, con unos pantalones jeans apretados apretados, nos dieron la bienvenida.
Era un pasillo largo, estrecho con una inclinación hacia abajo. Al fondo era un escenario con un sujeto musculoso que se despojaba de las ropas al lado de un dj que nadie percibía.
Además de los clientes, existían unos 10 hombres guapos, ejercitados, de buen ver y de miradas coquetas... cada uno más guapo que el anterior. Para toods gustos, desde la twinkilla pasiva hasta el macho soldado mexicano. No pasaron ni unos 5 minutos en los que uno de ellos se me acercó. "Hola papi, qué pasa?"
Era un sujeto hermoso. Musculoso y viril, de anchas espaldas y unos brazos que te hacían gritar "dame un putazo y tratame como perra". Quedé fascinado y me derretí.
Me dijo que él estaba "para lo que necesitara" que me divirtiera y que en un momento más vendría conmigo.
El chico que ríe notó mi risa de colegiala, pero no podía reclamara nada, a él también lo habían abordado.
Noté quién se le acercó, y desde ahí, cual esteta empedernido y frase de Paolo y Francesca en la divina comedia "desde ese momento, mis ojos no leyeron más".
Ahí estaba... Jean Paul, el sujeto de ensueño que me haría la noche.
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Esta es la historia de un amor furtivo, de una caricia rentada y de un tremendo paquetazo de 21 cm de largo. Es la historia de Jean Paul.
Resultose que el Papamio salió con su chico que ríe en busca de aventuras. Estuvimos en Zona Rosa buscando placeres culposos, espectáculo y buenas bebidas. La parada de tradición exigía ir a un lugar donde papamio perdió la inocencia ocular al ver un show de LiveSex, el lugar era El Almacen.
Llegamos al antro/bar con la esperanza de que ya estuviera la locura, Sin embargo, ocurre que de unos meses a la fecha el lugar cambió. Ha dejado de ser ese lugar de pecado, de encuentros señoriales, de ejecutivos adultos maduros que van en busqueda de goce, para ser un lugar de godinez mayores que bailan al ritmo de la jotería katey perry del momento.
Preguntamos por El Almacén, pues ahí en ese sótano era donde las cosas se ponían interesantes, solo para saber que ya lo habían vendido. No más. El Taller estaba acabado.
Salimos con un dejo de molestia, pero con la esperanza en alto.
Nuestra siguiente parada, en lo que decidíamos si ir o no a "Tom's Leather", llegamos a "Nichos", un antro especial para Osos, Gordos, Cazadores y Diversos que tiene la bondad de ser personas libres, má sabiertas que las jotillas apretadas de cualquier otro lugar "poser".
Efectivamente, nos trataron bien y la cerveza y música estuvieron coquetas. Pero Papamio quería más. No le bastaba ver uno que otro oso sin playera, queríamos perversión, queríamos algo que nos sorprendiera.
Tras una vista rápida a los celulares, al preguntar y al movernos, parecía que todo se iba a acabar. Ya no existían lugares así en la Ciudad de México. Había uno llamado "La Casita", iríamos, pero más tarde ya que aparentemente las perversiones ocurrían hasta muy en la madrugada.
Así fue como tras deambular en zona rosa llegamos a un sitio.
Su nombre BB. Hace algunos años Papamio lo había visitado con su joteril amigo "la twinka". Era un antro interesante, con 3 pistillas de baile y muchachos sin playera. Pensé que podría ser una buena decisión para entrar.
Un sujeto de acento argentino, rubios cabellos, cuerpo duro y sonrisa interesada nos abordó. Nos invitó a conocer el sitio.
Mencionó que el lugar había cambiado, no era lo mismo que hace un año. "Les gustará" dijo él. Nos gustó.
Entrando, tras cubrir el cover y revisión de ley, dos hombres musculosos, con unos pantalones jeans apretados apretados, nos dieron la bienvenida.
Era un pasillo largo, estrecho con una inclinación hacia abajo. Al fondo era un escenario con un sujeto musculoso que se despojaba de las ropas al lado de un dj que nadie percibía.
Además de los clientes, existían unos 10 hombres guapos, ejercitados, de buen ver y de miradas coquetas... cada uno más guapo que el anterior. Para toods gustos, desde la twinkilla pasiva hasta el macho soldado mexicano. No pasaron ni unos 5 minutos en los que uno de ellos se me acercó. "Hola papi, qué pasa?"
Era un sujeto hermoso. Musculoso y viril, de anchas espaldas y unos brazos que te hacían gritar "dame un putazo y tratame como perra". Quedé fascinado y me derretí.
Me dijo que él estaba "para lo que necesitara" que me divirtiera y que en un momento más vendría conmigo.
El chico que ríe notó mi risa de colegiala, pero no podía reclamara nada, a él también lo habían abordado.
Noté quién se le acercó, y desde ahí, cual esteta empedernido y frase de Paolo y Francesca en la divina comedia "desde ese momento, mis ojos no leyeron más".
Ahí estaba... Jean Paul, el sujeto de ensueño que me haría la noche.
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20 jul 2015
La jotilla de la gasonila
Estaba el buen papamio dispuesto a pasar una noche de copas tranquila, hablando de literatura, de joterías, y de los chismes de la vida.
A bordo de su carrito, nuestro héroe fue a cargar gasolina. Al llegar a al estación, pensaba en todas esas historias de los vulkanologos y de mecánicos que se cojen jotillas. El amigo Locutor, uno de esos jotillos amigo dle papamio, fanático de los twinkillos y chacales, me contó que un día vio a un técnico que reparaba carros que estaba en sus palabras "bien buenote, apenas para darte una cogidota" y que intentó seducirlo, solo para darse cuenta que su actitud era más seria que una llanta ponchada. Pero bueno, de vuelta a la historia.
Papamio pidió lleno el tanque y mientras revisaba su celular, notó a uno de los despachadores de gasolina. Guapillo, ojo pispireto, alto, actitud jotilla en ambiente de macho... pero santisima marica, que se agacha, y papamio nota un trasero tan maaaarcado, tan agarrable, tan apachurrable y, siendo sinceros, tan cogible.
No sé si su trasero era de tal en-vergadura, quizá el uniforme de despachador lo acentuaba. Pero era una escena digna de porno gay mexicano entre chakas. El uniforme/overol tan sucio, tan de trabajo, encerraba un traserillo cogible. Papamio se distrajo tanto en esta escena, que tardó en notar que el jotillo lo vio.
¡Chas! Papamio al descubierto. Te vieron de nuevo sabroseandote a alguien. Pues ni qué darle, a ser firme, discreto, desinteresado.
Pero no funcionó. La jotilla se emocionó y comenzó un juego de sonrisas. La suya por saberse notado, la mia por lo funesto, por el miedo y la timidez digna del papamio sobrio.
El tanque se llenó, yo pagué a mi despachador y arranqué el auto. Solo alcanzé a ver por el retrovisor la mirada pispireta de la jotilla, quien levantaba una mano para decirme adiós.
Quizá agradeció que me sabroseara su trasero en aquel ambiente de gasolina, de machos y de historias jotas esporádicas.
A bordo de su carrito, nuestro héroe fue a cargar gasolina. Al llegar a al estación, pensaba en todas esas historias de los vulkanologos y de mecánicos que se cojen jotillas. El amigo Locutor, uno de esos jotillos amigo dle papamio, fanático de los twinkillos y chacales, me contó que un día vio a un técnico que reparaba carros que estaba en sus palabras "bien buenote, apenas para darte una cogidota" y que intentó seducirlo, solo para darse cuenta que su actitud era más seria que una llanta ponchada. Pero bueno, de vuelta a la historia.
Papamio pidió lleno el tanque y mientras revisaba su celular, notó a uno de los despachadores de gasolina. Guapillo, ojo pispireto, alto, actitud jotilla en ambiente de macho... pero santisima marica, que se agacha, y papamio nota un trasero tan maaaarcado, tan agarrable, tan apachurrable y, siendo sinceros, tan cogible.
No sé si su trasero era de tal en-vergadura, quizá el uniforme de despachador lo acentuaba. Pero era una escena digna de porno gay mexicano entre chakas. El uniforme/overol tan sucio, tan de trabajo, encerraba un traserillo cogible. Papamio se distrajo tanto en esta escena, que tardó en notar que el jotillo lo vio.
¡Chas! Papamio al descubierto. Te vieron de nuevo sabroseandote a alguien. Pues ni qué darle, a ser firme, discreto, desinteresado.
Pero no funcionó. La jotilla se emocionó y comenzó un juego de sonrisas. La suya por saberse notado, la mia por lo funesto, por el miedo y la timidez digna del papamio sobrio.
El tanque se llenó, yo pagué a mi despachador y arranqué el auto. Solo alcanzé a ver por el retrovisor la mirada pispireta de la jotilla, quien levantaba una mano para decirme adiós.
Quizá agradeció que me sabroseara su trasero en aquel ambiente de gasolina, de machos y de historias jotas esporádicas.
13 jul 2015
Términos sexuales
Les comparto algunos de los términos sexuales que cada vez se utilizan más en el español.
El artículo completo se encuentra en ESTE enlace de ElPais
Blowjob
Entre algunas nuevas camadas de jóvenes se está estandarizando este término para hablar de felación, por aquello de que muchos creen que es mejor utilizar vocablos anglosajones.
El buen papamio considera que es simpático utilizar el término, aunque cuando anda uno discutiendolo con los amigos o que anda en el ambiente "sucio", es mejor decir "unas mamadas".
Gonzo
Este es el término españolao para decir "POV", point of view, ya saben, cuando uno sujeta la cámara.
Influenciado por el porno amateur, es un género que intenta posicionar al espectador directamente en la escena mediante la colocación estratégica de la cámara.
Lub
Sin saber muy bien porqué, al lubricante de toda la vida ahora se le está llamando lub.
Barebacking
Sexo sin condón. En México muy bonito y naco se le llama "A Pelo". Término extraído del lenguaje ecuestre, que significa montar a caballo sin silla. Y eso es precisamente lo que se atribuye a las escenas donde se ve esta arriesgada práctica.
Swallow
‘Tragar’ es el significado de esta palabra en inglés, y se utiliza también para clasificar aquellas escenas en las que el actor o la actriz termina haciendo eso precisamente: tragar.
Bukkake
Un extendido y popular género pornográfico: una serie de hombres se turnan para eyacular sobre una persona. Hay quien piensa que a partir de ocho participantes ya es bukkake. El escritor Chuck Palahniuk dinamitó todas las métricas en su novela Snuff, donde una actriz porno en decadencia se lo hace con 600 hombres.
Petting
Para el "castellano" es "magreo". Es decir, caricias, meteduras de mano, frotamientos...
OJO creo yo no se debe confundir con "el morreo, cachondeo o fajamiento" …
Viene del término pet, que significa mascota, y alude a los gestos íntimos de nuestros animales de compañía sobre nuestras rodillas (no confundir con la zoofilia).
Gang bang
Lo que antes se llamaba orgía, ahora tiene nombre de onomatopeya de dibujos animados. Consiste en mantener relaciones sexuales con tres o más personas y por turnos o al mismo tiempo. El número de participantes es indefinido.
Fisting
Muy popularizado sobre todo en el porno gay, cada vez se practica más en el sexo heterosexual. Consiste en la introducción del puño en el ano o en la vagina. Es una práctica de riesgo y requiere extremada precuación, guantes y mucho, mucho lubricante.
Gloryhole
Es un término que viene del mundo de la ingeniería y ya es en sí un género pornográfico. Los glory hole son los aliviaderos de las presas hidráulicas y también los agujeros de la tierra que surgen alrededor de una mina. En el sexo, es un agujero en la pared donde introducir el pene para que alguien al otro lado realice una felación.
Fingering
Modalidad de masturbación compartida en la que la pareja introduce uno o varios dedos, generalmente en la vagina. Al término ‘finger’ (dedo) se le añade la terminación verbal ‘ing’ para subrayar que se acompaña de movimiento de la falange.
¿Conocen algunos más?
El artículo completo se encuentra en ESTE enlace de ElPais
Blowjob
Entre algunas nuevas camadas de jóvenes se está estandarizando este término para hablar de felación, por aquello de que muchos creen que es mejor utilizar vocablos anglosajones.
El buen papamio considera que es simpático utilizar el término, aunque cuando anda uno discutiendolo con los amigos o que anda en el ambiente "sucio", es mejor decir "unas mamadas".
Gonzo
Este es el término españolao para decir "POV", point of view, ya saben, cuando uno sujeta la cámara.
Influenciado por el porno amateur, es un género que intenta posicionar al espectador directamente en la escena mediante la colocación estratégica de la cámara.
Lub
Sin saber muy bien porqué, al lubricante de toda la vida ahora se le está llamando lub.
Barebacking
Sexo sin condón. En México muy bonito y naco se le llama "A Pelo". Término extraído del lenguaje ecuestre, que significa montar a caballo sin silla. Y eso es precisamente lo que se atribuye a las escenas donde se ve esta arriesgada práctica.
Swallow
‘Tragar’ es el significado de esta palabra en inglés, y se utiliza también para clasificar aquellas escenas en las que el actor o la actriz termina haciendo eso precisamente: tragar.
Bukkake
Un extendido y popular género pornográfico: una serie de hombres se turnan para eyacular sobre una persona. Hay quien piensa que a partir de ocho participantes ya es bukkake. El escritor Chuck Palahniuk dinamitó todas las métricas en su novela Snuff, donde una actriz porno en decadencia se lo hace con 600 hombres.
Petting
Para el "castellano" es "magreo". Es decir, caricias, meteduras de mano, frotamientos...
OJO creo yo no se debe confundir con "el morreo, cachondeo o fajamiento" …
Viene del término pet, que significa mascota, y alude a los gestos íntimos de nuestros animales de compañía sobre nuestras rodillas (no confundir con la zoofilia).
Gang bang
Lo que antes se llamaba orgía, ahora tiene nombre de onomatopeya de dibujos animados. Consiste en mantener relaciones sexuales con tres o más personas y por turnos o al mismo tiempo. El número de participantes es indefinido.
Fisting
Muy popularizado sobre todo en el porno gay, cada vez se practica más en el sexo heterosexual. Consiste en la introducción del puño en el ano o en la vagina. Es una práctica de riesgo y requiere extremada precuación, guantes y mucho, mucho lubricante.
Gloryhole
Es un término que viene del mundo de la ingeniería y ya es en sí un género pornográfico. Los glory hole son los aliviaderos de las presas hidráulicas y también los agujeros de la tierra que surgen alrededor de una mina. En el sexo, es un agujero en la pared donde introducir el pene para que alguien al otro lado realice una felación.
Fingering
Modalidad de masturbación compartida en la que la pareja introduce uno o varios dedos, generalmente en la vagina. Al término ‘finger’ (dedo) se le añade la terminación verbal ‘ing’ para subrayar que se acompaña de movimiento de la falange.
¿Conocen algunos más?
9 jul 2015
El buen Juanga
Con motivo de las recientes borracheras donde, por necedad mía, sonaba a todo dar un popurrí de Juanga, vino a mi recuerdo esta columna sobre cómo, sin afirmarlo o negarlo, Juanga se ha convertido en un símbolo para la jotería mexicana.
Reproduzco un fragmento de:
"Juan Gabriel es un sello popular del país, como Elton John para Inglaterra o Liberace para Estados Unidos. (...) En un país de machitos, Juan Gabriel le dio vuelta a la tortilla con talento, constancia y generosidad para brindar lo mejor de é en conciertos, presentaciones en televisión y discos. Si lo que se ve no se juzga, ancazamos en la democracia sobre lo gay con un intérprete y compositor que se impuso con su personalidad."
El articulo completo se encuentra en el siguiente enlace:
http://www.milenio.com/firmas/braulio_peralta/Juangagay_18_541325903.html
Reproduzco un fragmento de:
"Juan Gabriel es un sello popular del país, como Elton John para Inglaterra o Liberace para Estados Unidos. (...) En un país de machitos, Juan Gabriel le dio vuelta a la tortilla con talento, constancia y generosidad para brindar lo mejor de é en conciertos, presentaciones en televisión y discos. Si lo que se ve no se juzga, ancazamos en la democracia sobre lo gay con un intérprete y compositor que se impuso con su personalidad."
El articulo completo se encuentra en el siguiente enlace:
http://www.milenio.com/firmas/braulio_peralta/Juangagay_18_541325903.html
El
periodismo necesita inversión. Comparte este artículo utilizando los
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autorización previa está prohibida.
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3 jul 2015
El gobierno mata jotos.
Hace unas semanas el buen Papamio, obedeciendo a sus responsabilidades joteriles, acudió a realizarse sus pruebas médicas de vih y ETS. Todo bien como siempre.
Esa visita hizo que de buena forma el Papamio le recomendara a otros amigos que hicieran lo mismo. Uno de ellos, el Susodicho, que quizá recordarán de mis historias de hace un par de años, me dijo que aprovecharía para ir a "El Chopo" en la ciudad de México para realizarse la prueba de VIH.
Acudió con su actual pareja, dicen que el trato fue amable y sencillo, sin complicaciones. Que incluso los resultados son entregados con apoyo de un psicólogo, quien aconseja y guía.
La historia pues es que el Susodicho estaba feliz de haberse realizado la prueba. Lo comentó con uno de sus mejores amigos y con la pareja de éste.
Ahí es donde valió madre.
Me habla el Susodicho todo desesperado, que quería saber mi opinión. Que al parecer el chavo ese le dijo que cómo se le ocurría andar haciendose las pruebas en una instancia de gobierno. Que estaba loco, que "eso no se hace".
Le dijo que en El Chopo los atienden mal y que sus pruebas no son para nada confiables, "para qué vas, si ahí van a quemarte, todos de ahí se dicen quienes son jotos y quienes no".
Y esa nof ue la declaración que más me espantó, sino la siguiente: "Es que de seguro ahí te inyectan quien sabe que cosas, lo hacen para pasarte el virus. Es que el gobierno mata jotos"
Es cierto que en México mucha gente mienta madres del gobierno y que es más fáicl confiar en que el puto de la esquina es virgen a que el gobierno te juegue limpio, pero una declaración tan sacada de pedo, como que el gobierno mata jotos pues... no sé, me saca de onda.
Me parece que es el mismo argumento que utilizan, sobretodo mujeres, que por pudor, verguenza, poca educación sexual o íntima, desconfia de ir con el médico a revisarse, porque "quien sabe qué te hacen". Es un argumento que a mi parecer está ligado con la falta de recursos económicos y educativos.
Así el joto que desconfia de ir a un laboratorio y que saquen sangre para un análisis pues seguramente en la jeringa va el herpes y el sida y hay que operarte de urgencia y la madre...
Aunque bueno, de acuerdo a lo que me dijo un amigo que le hace a esas ondas de la psicología, la respuesta del chavo era adecuada, pues "tiene miedo por no habrse hecho la prueba y tiene que desacreditar al joto limpio que salió bien librado".
Sea como sea, dudo que haya una agenda gubernamental de erradicación de jotos, siendo que la jotería mexicana se cuela hasta las más altas esferas de poder.
Esa visita hizo que de buena forma el Papamio le recomendara a otros amigos que hicieran lo mismo. Uno de ellos, el Susodicho, que quizá recordarán de mis historias de hace un par de años, me dijo que aprovecharía para ir a "El Chopo" en la ciudad de México para realizarse la prueba de VIH.
Acudió con su actual pareja, dicen que el trato fue amable y sencillo, sin complicaciones. Que incluso los resultados son entregados con apoyo de un psicólogo, quien aconseja y guía.
La historia pues es que el Susodicho estaba feliz de haberse realizado la prueba. Lo comentó con uno de sus mejores amigos y con la pareja de éste.
Ahí es donde valió madre.
Me habla el Susodicho todo desesperado, que quería saber mi opinión. Que al parecer el chavo ese le dijo que cómo se le ocurría andar haciendose las pruebas en una instancia de gobierno. Que estaba loco, que "eso no se hace".
Le dijo que en El Chopo los atienden mal y que sus pruebas no son para nada confiables, "para qué vas, si ahí van a quemarte, todos de ahí se dicen quienes son jotos y quienes no".
Y esa nof ue la declaración que más me espantó, sino la siguiente: "Es que de seguro ahí te inyectan quien sabe que cosas, lo hacen para pasarte el virus. Es que el gobierno mata jotos"
Es cierto que en México mucha gente mienta madres del gobierno y que es más fáicl confiar en que el puto de la esquina es virgen a que el gobierno te juegue limpio, pero una declaración tan sacada de pedo, como que el gobierno mata jotos pues... no sé, me saca de onda.
Me parece que es el mismo argumento que utilizan, sobretodo mujeres, que por pudor, verguenza, poca educación sexual o íntima, desconfia de ir con el médico a revisarse, porque "quien sabe qué te hacen". Es un argumento que a mi parecer está ligado con la falta de recursos económicos y educativos.
Así el joto que desconfia de ir a un laboratorio y que saquen sangre para un análisis pues seguramente en la jeringa va el herpes y el sida y hay que operarte de urgencia y la madre...
Aunque bueno, de acuerdo a lo que me dijo un amigo que le hace a esas ondas de la psicología, la respuesta del chavo era adecuada, pues "tiene miedo por no habrse hecho la prueba y tiene que desacreditar al joto limpio que salió bien librado".
Sea como sea, dudo que haya una agenda gubernamental de erradicación de jotos, siendo que la jotería mexicana se cuela hasta las más altas esferas de poder.
2 jul 2015
1 jun 2015
El Sueño con el bailarín.
Soñé que "intimaba" con un viejo conocido universitario.
El sueño, como muchos otros, comenzaba de manera extraña. Aparentemente tenía que manejar en un ambiente de lluvia y de noche. Lluvia torrencial, imposible de conducir. Derrapaba y a punto de chocar. Sin embargo no podía demorarme, debía llegar rápido.
En algún momento aparecí en un departamento, al parecer la lluvia era tal que no podía seguir, así que iba a trasnochar ahí. El lugar era rentado por mi amigo 'el jotillo twinkero', junto con otros inquilinos... uno de ellos el sujeto de este relato.
El jotillo twinkero acababa de "despachar" a su pareja, habían tenido sexo mientras yo esperaba en la sala (aparentemente yo ya quería dormir) y me ví forzado a interacturar con los otros desconocidos, unas chicas y un sujeto.
En eso, que aparece el bailarín... era más alto de lo que recuerdo, ya ven que al joven papamio le encantan los chaparritos, pero eso sí... su cuerpo, ¡qué cuerpo!
Morenito, fuerte, alto y esbelto. Sus brazos más fuertes que nunca, sin estar exageradamente tonificados, se le notaba cierto músculo que se antojaba probar. Traía una sonrisa coqueta. El bailarín (llamado así tras haberlo practicado un tiempo en la universidad), es hetero... tan hetero que en alguna borrachera se metió con cierto amigo mío.
Y es que en el pasado, el bailarín era medio pesadillo, no sangrón, pero de humor distinto. Me atraía, porque tenía sonrisa linda y cuerpo rico, ideal para pasivear un rato. Aunque hetero, mi amigo que intimó borrachamente con él, me contó que al parecer usaba su flexibilidad en la cama: se le envolvía se contoneaba y hacía uso de los pies de forma extraña (un foot-fetish quizá).
Papamio llegó a fantasear con él en esas épocas universitarias, y secretamente envidaba a su amigo por haber metido mano antes que él.
Volviendo al sueño, recuerdo que el bailarín había dicho algo sobre tener pareja, una relación de años. Yo lo escuchaba, pero discretamente volteaba a ver su paquete. En el sueño, él vestía una playera sin manga y short oscuro, look basquetbolista pues.
Se desapareció un momento y regreso en toalla,. Justo se bañó, pensé. Me dijo directo... "vente". Y así lo hice.
Entramos a su cuarto, todo blanco y de cama individual, beso, caricia y no me aguanté, me hinqué y le quité su toalla blanca, quería ver ya su miembro.
Sorpresa sorpresa, los rumores que me contó mi amigo eran ciertos. Yo le había dicho que era "totalmente erótico, de cuerpo cuasiperfecto y vida arreglada", mi amigo me dijo "no todo es lo que parece... tiene el pito chico y no coge".
Pues era verdad. Lampiño totalmente (se rasuraba su área púbica), y su miembro corto y delgado estaba flácido flácido, ni una mamada papamiesca (que son muy buenas) logrababan levantarlo.
"¡Bah!" - pensé - "este wey no coge". Y en eso que el bailarín, que gozó con la mamada más no se erectó, se dio media vuelta y se puso cual pasiva desesperada.
Papamio! ¿Qué harás ahora? Tanto tiempo que deseaste mamar y ahora él, frente a ti, no se erecta y espera ser cogido... pues eso hizo papamio, se lo dio.
Cogí rico, él se quejaba de dolor, pero no me importó, yo seguí en mi oficio feliz. En eso que recuerdo, "ay wey... pero este bato tiene novia... es hetero, cómo así que deseaba ser cogido... ¿será porque no sodomiza a su novia?" Cosas curiosas que uno piensa (aunque sea en sueño), me recordó a cunado el twinkero me contó que se dio a un negro de verga tremenda solo para darse cuenta (mientras el negro lo penetraba) que amaba a su novio, a aquel novio que justmaente engañaba con un afroamericano gringo vergón.
Me vine dentro y el bailarín dijo "ay viene mi novio" (¿¡¿¡a chinga novio?!?!) Y pues valiendo madre, salí corriendo(magicamente estaba vestido de nuevo), y el sueño se convirtió en una especie de "el pueblo te está persiguiendo y papamio debe escapar usando poderes mágicos".
Aparentemente en el sueño, tras cogerte a alguien, adquieres los poderes mutantes que prefieras.
Cosa curiosa.
Éste es:
El sueño, como muchos otros, comenzaba de manera extraña. Aparentemente tenía que manejar en un ambiente de lluvia y de noche. Lluvia torrencial, imposible de conducir. Derrapaba y a punto de chocar. Sin embargo no podía demorarme, debía llegar rápido.
En algún momento aparecí en un departamento, al parecer la lluvia era tal que no podía seguir, así que iba a trasnochar ahí. El lugar era rentado por mi amigo 'el jotillo twinkero', junto con otros inquilinos... uno de ellos el sujeto de este relato.
El jotillo twinkero acababa de "despachar" a su pareja, habían tenido sexo mientras yo esperaba en la sala (aparentemente yo ya quería dormir) y me ví forzado a interacturar con los otros desconocidos, unas chicas y un sujeto.
En eso, que aparece el bailarín... era más alto de lo que recuerdo, ya ven que al joven papamio le encantan los chaparritos, pero eso sí... su cuerpo, ¡qué cuerpo!
Morenito, fuerte, alto y esbelto. Sus brazos más fuertes que nunca, sin estar exageradamente tonificados, se le notaba cierto músculo que se antojaba probar. Traía una sonrisa coqueta. El bailarín (llamado así tras haberlo practicado un tiempo en la universidad), es hetero... tan hetero que en alguna borrachera se metió con cierto amigo mío.
Y es que en el pasado, el bailarín era medio pesadillo, no sangrón, pero de humor distinto. Me atraía, porque tenía sonrisa linda y cuerpo rico, ideal para pasivear un rato. Aunque hetero, mi amigo que intimó borrachamente con él, me contó que al parecer usaba su flexibilidad en la cama: se le envolvía se contoneaba y hacía uso de los pies de forma extraña (un foot-fetish quizá).
Papamio llegó a fantasear con él en esas épocas universitarias, y secretamente envidaba a su amigo por haber metido mano antes que él.
Volviendo al sueño, recuerdo que el bailarín había dicho algo sobre tener pareja, una relación de años. Yo lo escuchaba, pero discretamente volteaba a ver su paquete. En el sueño, él vestía una playera sin manga y short oscuro, look basquetbolista pues.
Se desapareció un momento y regreso en toalla,. Justo se bañó, pensé. Me dijo directo... "vente". Y así lo hice.
Entramos a su cuarto, todo blanco y de cama individual, beso, caricia y no me aguanté, me hinqué y le quité su toalla blanca, quería ver ya su miembro.
Sorpresa sorpresa, los rumores que me contó mi amigo eran ciertos. Yo le había dicho que era "totalmente erótico, de cuerpo cuasiperfecto y vida arreglada", mi amigo me dijo "no todo es lo que parece... tiene el pito chico y no coge".
Pues era verdad. Lampiño totalmente (se rasuraba su área púbica), y su miembro corto y delgado estaba flácido flácido, ni una mamada papamiesca (que son muy buenas) logrababan levantarlo.
"¡Bah!" - pensé - "este wey no coge". Y en eso que el bailarín, que gozó con la mamada más no se erectó, se dio media vuelta y se puso cual pasiva desesperada.
Papamio! ¿Qué harás ahora? Tanto tiempo que deseaste mamar y ahora él, frente a ti, no se erecta y espera ser cogido... pues eso hizo papamio, se lo dio.
Cogí rico, él se quejaba de dolor, pero no me importó, yo seguí en mi oficio feliz. En eso que recuerdo, "ay wey... pero este bato tiene novia... es hetero, cómo así que deseaba ser cogido... ¿será porque no sodomiza a su novia?" Cosas curiosas que uno piensa (aunque sea en sueño), me recordó a cunado el twinkero me contó que se dio a un negro de verga tremenda solo para darse cuenta (mientras el negro lo penetraba) que amaba a su novio, a aquel novio que justmaente engañaba con un afroamericano gringo vergón.
Me vine dentro y el bailarín dijo "ay viene mi novio" (¿¡¿¡a chinga novio?!?!) Y pues valiendo madre, salí corriendo(magicamente estaba vestido de nuevo), y el sueño se convirtió en una especie de "el pueblo te está persiguiendo y papamio debe escapar usando poderes mágicos".
Aparentemente en el sueño, tras cogerte a alguien, adquieres los poderes mutantes que prefieras.
Cosa curiosa.
Éste es:
26 may 2015
Cuando seducen "Bears"
Su buen amigo Papamio! siempre ha sido un partidario de seguir aquello que te haga feliz, seguir tus gustos y demás... Creo que es algo genial cuando mis amigos defienden sus gustos por más "extraños" o "diferentes" que sean.
Llámese Otakus, Frikis, Chasers, Lumbersexuales, CholoLover... lo que sea en el ámbito que sea.
A madres poder convivir con un batillo friki chido y luego estar con la rojilla comunista que se hace su propia ropa, así como salir con los heteros "normales" que andan tras la morrilla en el antro. Todo es diversidad y suavidad (cuando es bien intencionada).
Ahí es cuando existe un problemilla... cuando la intención no es el gusto o la identidad, sino hacerse valer de eso para juzgar o peor aún, para lucrar.
Bueno, bueno, ya no quiero hacerle a la mamada y analizar los vaivenes sociales. Lo que sucede es que justamente vi un vid de un cantante gay del cual dedica una canción a los "Bear" a los Osos. Esa "sub-comunidad", cultura, subcultura, no sé que shingaos sea, pero de hombres tipo oso con sus variables claro, sean gordos, peludotes, masculinos, tatuados, beefies, quien sabe.
El punto es que el cantante guapo, masculino, marcado, dice que "ay los osos" y la mmda, se siente soñado entre ellos.
Pero solo en ese video. Ya en los demás, sale acompañado de chavitos twinkies o los "típicos gays de gym". Como aseverando que "es el estandar gay".
O sea, "le dedico una canción a los osos, pero la neta la neta, no me gustan". Qué mamada.
No sé si haya un estandar gay o no. Al menos en México, me quedo claro con una de las historias de la película "4 Lunas", que todas las jotillas se desvivían de amors por "el profesionista español" de barba, guapisimo y todo un hombre. Hasta me tocó escuchar aquel que dijo "ojalá yo fuera la amante de ese wey, aunque me abandonara y me tratara mal" como si el éxito joteril es que ese wey nos tocara y usara y... ya.
Pero no sé, quizá estoy pendejando musho y haciéndole a la baboseada.... la verdad es que he visto musho video jotillo americano y ya me saturé.
Llámese Otakus, Frikis, Chasers, Lumbersexuales, CholoLover... lo que sea en el ámbito que sea.
A madres poder convivir con un batillo friki chido y luego estar con la rojilla comunista que se hace su propia ropa, así como salir con los heteros "normales" que andan tras la morrilla en el antro. Todo es diversidad y suavidad (cuando es bien intencionada).
Ahí es cuando existe un problemilla... cuando la intención no es el gusto o la identidad, sino hacerse valer de eso para juzgar o peor aún, para lucrar.
Bueno, bueno, ya no quiero hacerle a la mamada y analizar los vaivenes sociales. Lo que sucede es que justamente vi un vid de un cantante gay del cual dedica una canción a los "Bear" a los Osos. Esa "sub-comunidad", cultura, subcultura, no sé que shingaos sea, pero de hombres tipo oso con sus variables claro, sean gordos, peludotes, masculinos, tatuados, beefies, quien sabe.
El punto es que el cantante guapo, masculino, marcado, dice que "ay los osos" y la mmda, se siente soñado entre ellos.
Pero solo en ese video. Ya en los demás, sale acompañado de chavitos twinkies o los "típicos gays de gym". Como aseverando que "es el estandar gay".
O sea, "le dedico una canción a los osos, pero la neta la neta, no me gustan". Qué mamada.
No sé si haya un estandar gay o no. Al menos en México, me quedo claro con una de las historias de la película "4 Lunas", que todas las jotillas se desvivían de amors por "el profesionista español" de barba, guapisimo y todo un hombre. Hasta me tocó escuchar aquel que dijo "ojalá yo fuera la amante de ese wey, aunque me abandonara y me tratara mal" como si el éxito joteril es que ese wey nos tocara y usara y... ya.
Pero no sé, quizá estoy pendejando musho y haciéndole a la baboseada.... la verdad es que he visto musho video jotillo americano y ya me saturé.
6 abr 2015
Qué sabes tú de la vida...
Así me lo dijo un sujeto: ¡Qué sabes tú de la vida Papamio, si nunca has sido asaltado por una vestida!
Y en efecto, yo nunca he sido asaltado por una, aunque si he sido agredido.
La verdad es que con las vestidas, uno no sabe ni qué onda. Dicen unos que son chidas, que son "todo un personaje teatral" porque quien más que ellas se atreve a andar por la vida así. Otros dicen que son agresivas, de mala calaña y muy hostiles. Unos más, las ven con repudio y complejidad, pues difíciles como ellas solas.
Mi experiencia con ellas ha sido breve, sin embargo, debo admitir que a mi parecer las pocas que he conocido gozan de hostilidad, honestidad tajante y mamonería 'chingaquedito'.
El sujeto de la historia, el dientes chuecos, me relató su anécdota una noche primaveral cuando se encontraba en estado etílicamente inconveniente. Él, siendo un macho heterosexual, que se las da de muy cabronsito y muy 'entrale a los chingazos', le gusta lucir sus aventuras. Sin embargo, por su estilo fantoche y "todas las puedo", nadie se las cree.
En esa fiesta, él llegó en compañía de mi amigo (el hetero UberBear), ya cuando estaba borracho. Bromeamos sobre algunas ocasiones en que bebimos más de la cuenta y el dientes chueco tuvo que intervenir. Siendo mucho mayor que nosotros nos tachó de "chavos", porque no sabíamos de la vida, para entonces contar su historia.
Resulta que, una noche que se había peleado con su novia y habían terminado la relación, él se fue a beber desde temprano. Ya en la noche, entrando a un bar de mala muerte, se dijo que él era muy hombre como para llorar por una mujer, así que tenía que comprobar su machismo seduciendo a alguna chica del bar. Confiando en que su actitud y coquetería lo era todo (lo cual, joven lector no lo es), miraba de reojo a una señorita. A su saber, era una mujer de unos 30 y pico, casi 40, de cabello rubio teñido, alto tacón y ligeramente morenita. Ella lo miraba, y sonreía, el dientes chuecos pensó "de aquí soy".
Pronto y presuroso se acercó a ella, empezó la plática y ambos acordaron, sin más que unos minutos de conocerse, a ir allá atrás del bar para unos besos coquetos con su respectiva mamada.
Al salir, dice el dientes chuecos, que ya con la luz de la farola, la mujer no se veía tan mujer, sino con facciones un poco más toscas, el pelo más amarillento y la tez morena oscura. Sin embargo, él siendo fiel a sus tácticas de galán, y como macho mexicano dice "no es joto si yo no la pruebo. No es joto si solo es una mamada".
Así se aventuró. La mujer-que-no-es-mujer, le tocó la entrepierna y comenzó a tocarlo, pidiendole que cerrara los ojos por aquello del disfrute mayor. Así lo hizo.
BAM
El dientes chuecos cayó. Una herida en su sien izquierda (de la cual me enseñó cicatriz). Al parecer, cuando el dientes chuecos cerró los ojos en espera de la tan ansiosa mamada, la mamada que le haría olvidar a su novia, la mamada, primera, que le haría una vestida, en ese mismo momento, la vestida aprovechó para quitarse el tacón de aguja y con él, descalabrarloy tirarlo. Ya en el suelo, la vestida le quitó su celular y su cartera.
Pues sí... qué sabes tú de la vida si nunca te ha asaltado una vestida.
Y en efecto, yo nunca he sido asaltado por una, aunque si he sido agredido.
La verdad es que con las vestidas, uno no sabe ni qué onda. Dicen unos que son chidas, que son "todo un personaje teatral" porque quien más que ellas se atreve a andar por la vida así. Otros dicen que son agresivas, de mala calaña y muy hostiles. Unos más, las ven con repudio y complejidad, pues difíciles como ellas solas.
Mi experiencia con ellas ha sido breve, sin embargo, debo admitir que a mi parecer las pocas que he conocido gozan de hostilidad, honestidad tajante y mamonería 'chingaquedito'.
El sujeto de la historia, el dientes chuecos, me relató su anécdota una noche primaveral cuando se encontraba en estado etílicamente inconveniente. Él, siendo un macho heterosexual, que se las da de muy cabronsito y muy 'entrale a los chingazos', le gusta lucir sus aventuras. Sin embargo, por su estilo fantoche y "todas las puedo", nadie se las cree.
En esa fiesta, él llegó en compañía de mi amigo (el hetero UberBear), ya cuando estaba borracho. Bromeamos sobre algunas ocasiones en que bebimos más de la cuenta y el dientes chueco tuvo que intervenir. Siendo mucho mayor que nosotros nos tachó de "chavos", porque no sabíamos de la vida, para entonces contar su historia.
Resulta que, una noche que se había peleado con su novia y habían terminado la relación, él se fue a beber desde temprano. Ya en la noche, entrando a un bar de mala muerte, se dijo que él era muy hombre como para llorar por una mujer, así que tenía que comprobar su machismo seduciendo a alguna chica del bar. Confiando en que su actitud y coquetería lo era todo (lo cual, joven lector no lo es), miraba de reojo a una señorita. A su saber, era una mujer de unos 30 y pico, casi 40, de cabello rubio teñido, alto tacón y ligeramente morenita. Ella lo miraba, y sonreía, el dientes chuecos pensó "de aquí soy".
Pronto y presuroso se acercó a ella, empezó la plática y ambos acordaron, sin más que unos minutos de conocerse, a ir allá atrás del bar para unos besos coquetos con su respectiva mamada.
Al salir, dice el dientes chuecos, que ya con la luz de la farola, la mujer no se veía tan mujer, sino con facciones un poco más toscas, el pelo más amarillento y la tez morena oscura. Sin embargo, él siendo fiel a sus tácticas de galán, y como macho mexicano dice "no es joto si yo no la pruebo. No es joto si solo es una mamada".
Así se aventuró. La mujer-que-no-es-mujer, le tocó la entrepierna y comenzó a tocarlo, pidiendole que cerrara los ojos por aquello del disfrute mayor. Así lo hizo.
BAM
El dientes chuecos cayó. Una herida en su sien izquierda (de la cual me enseñó cicatriz). Al parecer, cuando el dientes chuecos cerró los ojos en espera de la tan ansiosa mamada, la mamada que le haría olvidar a su novia, la mamada, primera, que le haría una vestida, en ese mismo momento, la vestida aprovechó para quitarse el tacón de aguja y con él, descalabrarloy tirarlo. Ya en el suelo, la vestida le quitó su celular y su cartera.
Pues sí... qué sabes tú de la vida si nunca te ha asaltado una vestida.
12 mar 2015
"El cazador" Videojuego Sexual
Hace muchos años Papamio! había descubierto que existían "videojuegos" sexuales. Más que eróticos, eran cómicos, de broma. Uno de ellos, no recuerdo bien su nombre, pero si su trama, le llamaremos "El cazador".
La trama del juego era muy simple. Un juego tipo 'flash', donde tu personaje caminaba entre la selva y sujetos desnudos (los cogedores) te apraparían. Para defenderte ustilizabas una escopeta y conforme pasabas de escena en escena, recolectabas vidas, municiones y puntos. Si te llegaban a atrapar, se escuchaba un gemido y tu personaje "era violado" por uno de los cogedores. Era un juego muy tonto.
Lo que me encantó del juego, fue cuando lo vi la primera vez. Y es que, como bien saben, el Papamio! chico especial, tímido e imaginativo, tenía cierta "verguenza" de explorar internet por ese tipo de juegos e incluso porno. El juego, lo descubrí al lado del "verga blanca".
¿Quién era ese "verga blanca"? Era un muchacho, amigo de Papamio!, que me provocaba erecciones y muchos momentos de calentura y tensión sexual. Él es heterosexual, pero juntos platicabamos de escenarios sexuales "yo me cogía a tal chava", "que tal compañera la mamara". E incluso llegamos a platicar de dudas de hombre a decir: "cuánto te mide", "cuándo te masturbaste por primera vez", "cuántas veces al día", cosas así.
En alguna ocasión, jugamos "luchitas", a lo cual yo tenía tremenda erección y él se sonrió al notarlo, pues él también estaba empalmado. Ninguno de los dijo algo, pero para mi era suficiente para masturbarme pensando en esas ocasiones.
Volvamos al tema.
Sucedió que un fin de semana yo me había a quedado a dormir con él, y por la noche estuvimos platicando y bromeando, lo cual nos llevó a hablar de sexo. Él dijo de broma que tenía un juego de violadores (yo me emocioné en secreto), fuimos a la computadora para jugarlo.
Estuvo divertido. Sin embargo en una ocasión que yo jugué, me puse nervioso, pues el verga blanca estaba a mi lado, nuestras piernas juntas, el calor de la noche y el sutil subtexto del sexo estaba presente. Por tal motivo, yo perdía muy rápido, a lo que él bromeaba diciendo "se me hace que pierdes a propósito... bien que te gusta que te den".
Yo reí diciendole "jaja ya quisieras wey", cuando en verdad pensaba "dame y dame fuerte".
La trama del juego era muy simple. Un juego tipo 'flash', donde tu personaje caminaba entre la selva y sujetos desnudos (los cogedores) te apraparían. Para defenderte ustilizabas una escopeta y conforme pasabas de escena en escena, recolectabas vidas, municiones y puntos. Si te llegaban a atrapar, se escuchaba un gemido y tu personaje "era violado" por uno de los cogedores. Era un juego muy tonto.
Lo que me encantó del juego, fue cuando lo vi la primera vez. Y es que, como bien saben, el Papamio! chico especial, tímido e imaginativo, tenía cierta "verguenza" de explorar internet por ese tipo de juegos e incluso porno. El juego, lo descubrí al lado del "verga blanca".
¿Quién era ese "verga blanca"? Era un muchacho, amigo de Papamio!, que me provocaba erecciones y muchos momentos de calentura y tensión sexual. Él es heterosexual, pero juntos platicabamos de escenarios sexuales "yo me cogía a tal chava", "que tal compañera la mamara". E incluso llegamos a platicar de dudas de hombre a decir: "cuánto te mide", "cuándo te masturbaste por primera vez", "cuántas veces al día", cosas así.
En alguna ocasión, jugamos "luchitas", a lo cual yo tenía tremenda erección y él se sonrió al notarlo, pues él también estaba empalmado. Ninguno de los dijo algo, pero para mi era suficiente para masturbarme pensando en esas ocasiones.
Volvamos al tema.
Sucedió que un fin de semana yo me había a quedado a dormir con él, y por la noche estuvimos platicando y bromeando, lo cual nos llevó a hablar de sexo. Él dijo de broma que tenía un juego de violadores (yo me emocioné en secreto), fuimos a la computadora para jugarlo.
Estuvo divertido. Sin embargo en una ocasión que yo jugué, me puse nervioso, pues el verga blanca estaba a mi lado, nuestras piernas juntas, el calor de la noche y el sutil subtexto del sexo estaba presente. Por tal motivo, yo perdía muy rápido, a lo que él bromeaba diciendo "se me hace que pierdes a propósito... bien que te gusta que te den".
Yo reí diciendole "jaja ya quisieras wey", cuando en verdad pensaba "dame y dame fuerte".
10 mar 2015
Uno de los primeros BJ
Papamio! es un chico coquetón y flexible. En sus experiencias de vida, el joven Papamio! se ha enfrentado al amor, desamor, gustos, hormonas descontroladas, y como todos en un inicio, los fajes sin amor, los fajes sólo por experimentación y calentura.
Es algo curioso. Aunque en mis años de juventud y de jotería, de esas veces que la piel (y el miembro) se erotiza al más mínimo suspiro, yo no era como los demás. Mientras la mayoría se decía enamorado de tal o cual, aunque solo fueran las ganas de querer cochar, yo necesitaba ser honesto. Si decidía meterme con alguien, debía dejar en claro que era solo calentura, querencia o lo que fuera en el momento. No me gustaba que "se fueran con otra idea", aunque claro, eso no evitó que me gustara (con muy poco éxito) el camino de la coquetería y galantería.
Eso pasó una tarde de primavera.
Papamio!, habiendo descubierto el arte del internet, messenger y lo más importante, de cómo borrar el historial de exploración, se dio a la tarea de buscar amor, querencia y desde luego, algo con que calmar la furia de su miembro.
En otras palabras, buscaba quien me diera una mmda suave suave y gustosa, sin que yo tuviera que ser reciproco. Y es que, a lo mejor a usté le parecerá extraño avispado lector, pero aunque joto joto, la verdad es que empecé siendo muy reacio a probarle el miembro a otro hombre. Me gustaba ver y tocar, pero hasta ahí. Me parecía muy desagradable poner un pene en mi boca. Fuera como fuera, uncut, cut, negro, blanco, largo, corto, ancho... como fuese, a mi no me gustaba esa idea. Pero claro, bien eogiosta y gandalla, si quería profanar alguna boca deseosa.
Así pues. En esos días de primavera, conocí a un chico que se enamoró de mí. Aunque con un par de diferencia (él era menor), tal parecía que él ya sabía como iba el rollo, yo siendo un jovenzuelo virginal y negado a toda joteria, desconocía cómo se hacia el rollo.
El sujeto, llamémosle el Láncelot (pues aunque de linda sonrisa, siendo moreno quemado, cara compungida, lentes gruesos y lentitud de movimientos me recordaba a una especie de tortuga), me platicaba por el messenger. Habló sobre que ya había tenido un par de experiencias, una muy intensa pues fue con su tío, con el cual en cierta ocasión, se fue a dormir desnudo y sintió entre su trasero la presión de una irreverente verga (pues no se doblaba, no daba reverencia) y aunque no hubo penetración, era un jugueteo intenso de varias noches entre ellos, hasta que el tío siendo algo violento, le exigió que se la mamara, pues "ya vi que eres putito y te encanta".
En fin, el Láncelot, estaba "enamorado" de mi. Lo digo entre comillas porque en realidad no había enamoramiento, solo calentura, él quería intimar conmigo, estar desnudos y fajar. A mí, siendo primerizo, no me gustaba la idea de intimar con él. Era agradable sí, muy intenso (mucha demanda de cariño), pero no me erotizaba (su parecido a una tortuga me daba gracia). Sin embargo, por el arte del coqueteo y del "estira y afloja" quedamos en que si alguna vez saliamos y estabamos solos, él "no aguantaría las ganas de abrazarme", o sea, de querer coger.
Yo le fui claro, le dije que no me gustaba de la misma forma, pero que "quizá como amigos", y así fue, hasta que quedamos en "ir a mi casa a ver películas".
Ya sabía a que iba eso. Él quería intimar, pero yo... yo no pretendía besarlo.
Pues así ocurrió.
Nos vimos a una distancia de mi casa y al llegar, le ofrecí algo de beber. Yo, fingiendo mis dotes de "Hombre de mundo" o de "Ladie's Man", tomé un poco de tequila. Él se negó, solo un vaso con agua. Y desde ahí empecé a "hacerlo menos", me ofendió que no bebiera conmigo.
Sin embargo, apenas nos sentamos a ver película (para ser honesto no recuerdo qué rayos vimos), él se abalanzó sobre mí, tomándome de la mano y acariciando mi pierna. Yo me dejé querer. Hubo un momento donde su mano se fue a mi entrepierna, yo no estaba muy seguro de querer llegar a eso, así que opté por cambiarme de posición, y él me aconsejó recostarme en sus piernas. Así lo hice.
Golpe, golpe, golpe. Algo golpeaba mi cabeza... era su pene. Láncelot tenía semejante erección que no podía contener y yo, al estar recostado en sus piernas sentía cómo aquel grosor comenzaba a crecer hasta que lo tenía "golpeteandome" el cachete. Él, nada apretado, se rió un poco y con su mano me acarició mi miembro.
Ya valió.
Voltee a verlo sonriente, pues me daba mucha risa que su pene estuviera ahí, y él se inclinó para besarme. Él lo hizo de manera pronta y querendona, yo... yo no abri boca ni labios, besé "con un kiko", pues no me gustaba y él lo sabía. Me incorporé y él, sin decir más, bajó su pantalón y el mío. Comenzó entonces una tremenda mmda. Yo solo, para no ser "un bulto", lo acaricié un poco, pero en realidad estaba extasiado del trabajo que él cumplía con placer y prisa.
así estuvimos un buen rato. Me encantaría decir que fueron horas y horas, pues lo hacía excelente sin sonidos extraños, sin dientes, solo constancia, rapidez y alta succión, pero siendo una de mis primeras experiencias, sabía que el riesgo de acabar pronto era latente. Y en efecto, lo fue.
Tras algunos minutos (me parecieron algunos 6), yo estaba en pleno éxtasis y ni siquiera pude avisar. Pensé que él lo sabría pues aumentó la velocidad y yo, los gemidos. Entre respiración y goce, tensé mi cuerpo y sujeté con mi mano su cabeza, él no se quitó. Terminé en su boca.
Yo seguía con la vista al cielo (pecador), mientras la película seguía su curso, él se incorporó y quiso besarme, yo le desvié la cara. Él comprendió. Se levantó para ir al baño. No sé cuanto tardó, si tragó, escupió o se masturbó; yo ya había terminado y no quería saber nada de él. Estaba en el placer post-manada y para ser honesto, quería dormir plácidamente, pero él estaba ahí.
Amablemente, lo invité a retirarse (desde que nos vimos le comenté que solo tendría libre un par de horas, anticipandome a lo que justo acababa de ocurrir), él lo aceptó.
Así fue la experiencia de uno de mis primeros encuentros orales. A Láncelot lo vi un par de veces más, para la misma dinámica, sin embargo todo terminó cuando me pasó una foto de él en un "tanga amarillo" incitandome a que la próxima vez lo penetrara, cosa que me pareció muy desagradable.
No me juzgue joven lector, que ya sabe que todos hemos tenido nuestra racha de virtudes, perversiones, galanterias o mamonerias. Y para mi, esta era una de las primeras mamadas que hacía (y que me hacían).
~
Es algo curioso. Aunque en mis años de juventud y de jotería, de esas veces que la piel (y el miembro) se erotiza al más mínimo suspiro, yo no era como los demás. Mientras la mayoría se decía enamorado de tal o cual, aunque solo fueran las ganas de querer cochar, yo necesitaba ser honesto. Si decidía meterme con alguien, debía dejar en claro que era solo calentura, querencia o lo que fuera en el momento. No me gustaba que "se fueran con otra idea", aunque claro, eso no evitó que me gustara (con muy poco éxito) el camino de la coquetería y galantería.
Eso pasó una tarde de primavera.
Papamio!, habiendo descubierto el arte del internet, messenger y lo más importante, de cómo borrar el historial de exploración, se dio a la tarea de buscar amor, querencia y desde luego, algo con que calmar la furia de su miembro.
En otras palabras, buscaba quien me diera una mmda suave suave y gustosa, sin que yo tuviera que ser reciproco. Y es que, a lo mejor a usté le parecerá extraño avispado lector, pero aunque joto joto, la verdad es que empecé siendo muy reacio a probarle el miembro a otro hombre. Me gustaba ver y tocar, pero hasta ahí. Me parecía muy desagradable poner un pene en mi boca. Fuera como fuera, uncut, cut, negro, blanco, largo, corto, ancho... como fuese, a mi no me gustaba esa idea. Pero claro, bien eogiosta y gandalla, si quería profanar alguna boca deseosa.
Así pues. En esos días de primavera, conocí a un chico que se enamoró de mí. Aunque con un par de diferencia (él era menor), tal parecía que él ya sabía como iba el rollo, yo siendo un jovenzuelo virginal y negado a toda joteria, desconocía cómo se hacia el rollo.
El sujeto, llamémosle el Láncelot (pues aunque de linda sonrisa, siendo moreno quemado, cara compungida, lentes gruesos y lentitud de movimientos me recordaba a una especie de tortuga), me platicaba por el messenger. Habló sobre que ya había tenido un par de experiencias, una muy intensa pues fue con su tío, con el cual en cierta ocasión, se fue a dormir desnudo y sintió entre su trasero la presión de una irreverente verga (pues no se doblaba, no daba reverencia) y aunque no hubo penetración, era un jugueteo intenso de varias noches entre ellos, hasta que el tío siendo algo violento, le exigió que se la mamara, pues "ya vi que eres putito y te encanta".
En fin, el Láncelot, estaba "enamorado" de mi. Lo digo entre comillas porque en realidad no había enamoramiento, solo calentura, él quería intimar conmigo, estar desnudos y fajar. A mí, siendo primerizo, no me gustaba la idea de intimar con él. Era agradable sí, muy intenso (mucha demanda de cariño), pero no me erotizaba (su parecido a una tortuga me daba gracia). Sin embargo, por el arte del coqueteo y del "estira y afloja" quedamos en que si alguna vez saliamos y estabamos solos, él "no aguantaría las ganas de abrazarme", o sea, de querer coger.
Yo le fui claro, le dije que no me gustaba de la misma forma, pero que "quizá como amigos", y así fue, hasta que quedamos en "ir a mi casa a ver películas".
Ya sabía a que iba eso. Él quería intimar, pero yo... yo no pretendía besarlo.
Pues así ocurrió.
Nos vimos a una distancia de mi casa y al llegar, le ofrecí algo de beber. Yo, fingiendo mis dotes de "Hombre de mundo" o de "Ladie's Man", tomé un poco de tequila. Él se negó, solo un vaso con agua. Y desde ahí empecé a "hacerlo menos", me ofendió que no bebiera conmigo.
Sin embargo, apenas nos sentamos a ver película (para ser honesto no recuerdo qué rayos vimos), él se abalanzó sobre mí, tomándome de la mano y acariciando mi pierna. Yo me dejé querer. Hubo un momento donde su mano se fue a mi entrepierna, yo no estaba muy seguro de querer llegar a eso, así que opté por cambiarme de posición, y él me aconsejó recostarme en sus piernas. Así lo hice.
Golpe, golpe, golpe. Algo golpeaba mi cabeza... era su pene. Láncelot tenía semejante erección que no podía contener y yo, al estar recostado en sus piernas sentía cómo aquel grosor comenzaba a crecer hasta que lo tenía "golpeteandome" el cachete. Él, nada apretado, se rió un poco y con su mano me acarició mi miembro.
Ya valió.
Voltee a verlo sonriente, pues me daba mucha risa que su pene estuviera ahí, y él se inclinó para besarme. Él lo hizo de manera pronta y querendona, yo... yo no abri boca ni labios, besé "con un kiko", pues no me gustaba y él lo sabía. Me incorporé y él, sin decir más, bajó su pantalón y el mío. Comenzó entonces una tremenda mmda. Yo solo, para no ser "un bulto", lo acaricié un poco, pero en realidad estaba extasiado del trabajo que él cumplía con placer y prisa.
así estuvimos un buen rato. Me encantaría decir que fueron horas y horas, pues lo hacía excelente sin sonidos extraños, sin dientes, solo constancia, rapidez y alta succión, pero siendo una de mis primeras experiencias, sabía que el riesgo de acabar pronto era latente. Y en efecto, lo fue.
Tras algunos minutos (me parecieron algunos 6), yo estaba en pleno éxtasis y ni siquiera pude avisar. Pensé que él lo sabría pues aumentó la velocidad y yo, los gemidos. Entre respiración y goce, tensé mi cuerpo y sujeté con mi mano su cabeza, él no se quitó. Terminé en su boca.
Yo seguía con la vista al cielo (pecador), mientras la película seguía su curso, él se incorporó y quiso besarme, yo le desvié la cara. Él comprendió. Se levantó para ir al baño. No sé cuanto tardó, si tragó, escupió o se masturbó; yo ya había terminado y no quería saber nada de él. Estaba en el placer post-manada y para ser honesto, quería dormir plácidamente, pero él estaba ahí.
Amablemente, lo invité a retirarse (desde que nos vimos le comenté que solo tendría libre un par de horas, anticipandome a lo que justo acababa de ocurrir), él lo aceptó.
Así fue la experiencia de uno de mis primeros encuentros orales. A Láncelot lo vi un par de veces más, para la misma dinámica, sin embargo todo terminó cuando me pasó una foto de él en un "tanga amarillo" incitandome a que la próxima vez lo penetrara, cosa que me pareció muy desagradable.
No me juzgue joven lector, que ya sabe que todos hemos tenido nuestra racha de virtudes, perversiones, galanterias o mamonerias. Y para mi, esta era una de las primeras mamadas que hacía (y que me hacían).
~
4 mar 2015
Gays "Into the woods"
Acudí al cine.
Honestamente no me interesaba ver alguna película en especial, solo quería andar de cursi en el cine tomándole la mano al chico que se sentara a mi lado. Ya saben, algo así cursilón joteril.
Entré a ver "Into the woods".
Lo único que sabía de la cinta es lo que aparecía en el cartel... Mery Streep de frente, disfrazada de bruja y el lodo de Disney. Aunque por alguna razón Meryl se ha convertido en un ícono gay (me dirían unos amigos jotillos que fue desde que la hizo de Miranda en esa película de "Devil's Wear Prada"), no creí que esta película fuera un gay magnet, pero lo fue... vaya que lo fue.
Caminé a la sala y noté, con mi vista papamiesca, que tras de mi venía una parejita teenager, dos twinkillos coquetones pero muy afeminados, auqnue eso sí, querían contenerse, se les veía en sus traseros apretados.
Ya cuando buscaba mi asiento, panorámiecamente vi la sala... hombres acompañados de hombres, muchachas acompañadas de sus amigos 'cero obvias', e incluso, un par de power lesbians. Pensé "ah caray, toda la jotada se dejó caer", yo entre ellos por supuesto.
Sentado, observaba a la gente que llegaba. Una pareja captó mi atención. Resulta que un sujeto, de algunos 50 años, fornido con pancita, estaba sentado solo con su bolsa palomera y resfresco. Minutos después llegó otro señor, muy tipo bear, peloncillo barbudillo, a sentarse a un par de butacas al lado, también con su bolsa palomera y refresco... no pensé que fueran amigos, hasta que se voltearon a ver y el primero le "robó" una palomita al segundo, seguido por una sonrisa. Lo que hizo el Bear fue sonreirle de vuelta y cambiarse a una butaca junto a él.
Ay Papamio! lo que pensé es que eran pareja de hace años y todavía jugueteaban a los enamorados.
Bonita escena cursi... mucho mejor que toda la película.
Honestamente no me interesaba ver alguna película en especial, solo quería andar de cursi en el cine tomándole la mano al chico que se sentara a mi lado. Ya saben, algo así cursilón joteril.
Entré a ver "Into the woods".
Lo único que sabía de la cinta es lo que aparecía en el cartel... Mery Streep de frente, disfrazada de bruja y el lodo de Disney. Aunque por alguna razón Meryl se ha convertido en un ícono gay (me dirían unos amigos jotillos que fue desde que la hizo de Miranda en esa película de "Devil's Wear Prada"), no creí que esta película fuera un gay magnet, pero lo fue... vaya que lo fue.
Caminé a la sala y noté, con mi vista papamiesca, que tras de mi venía una parejita teenager, dos twinkillos coquetones pero muy afeminados, auqnue eso sí, querían contenerse, se les veía en sus traseros apretados.
Ya cuando buscaba mi asiento, panorámiecamente vi la sala... hombres acompañados de hombres, muchachas acompañadas de sus amigos 'cero obvias', e incluso, un par de power lesbians. Pensé "ah caray, toda la jotada se dejó caer", yo entre ellos por supuesto.
Sentado, observaba a la gente que llegaba. Una pareja captó mi atención. Resulta que un sujeto, de algunos 50 años, fornido con pancita, estaba sentado solo con su bolsa palomera y resfresco. Minutos después llegó otro señor, muy tipo bear, peloncillo barbudillo, a sentarse a un par de butacas al lado, también con su bolsa palomera y refresco... no pensé que fueran amigos, hasta que se voltearon a ver y el primero le "robó" una palomita al segundo, seguido por una sonrisa. Lo que hizo el Bear fue sonreirle de vuelta y cambiarse a una butaca junto a él.
Ay Papamio! lo que pensé es que eran pareja de hace años y todavía jugueteaban a los enamorados.
Bonita escena cursi... mucho mejor que toda la película.
9 feb 2015
"A ti, ¿qué te erotiza?"
- Ya nada me erotiza, Papamio!
Así fue un comentario que la chiquilla jotilla me dijo alguna vez. Él se refería a que ya solo encuentra placer y felicidad incomparable cuando está con su pareja/esposa/querida.
Supongo que es cierto y que también, es normal. En parte por la fidelidad y en otra, por el placer de sentirse seguro en una relación duradera y llena de confianza. Finalmente creo suponer, a lo que mi mente joteril me da a entender, que hay muchas diferencias a intimar con alguien las primeras veces a cuando se hace tras años de relación.
Vaya, es como una historia que alguien alguna vez contó... supo que estaba en confianza con su esposa porque "de novios te sales del cuarto para echarte un gas, pero en confianza, lo haces ahí mismo". Muy desagradable simil, pero funciona para el punto.
Pero bueno, la idea es que la erotización puede ser mucha y muy variada, o bien, llegar al punto en que "nada erotiza", que se "trasciende a otro plano". ¿Será?
No lo sé... como buen Papamio Joteril, yo experimenté con el porno, como muchos otros. De jovenazo puberto, con mis amigos platicabamos al respecto y alguna vez vimos películas o fotografías. Era porno heterosexual, yo no sabía que mis joterias eran tales, pero sabía que algo existía ahí que no me erotizaba... oh no. Lo que me prendía y me ponía sudoroso e intrépido era el hecho de la complicidad... estar ahí con mis amigos, viendo algo "prohibido" y que ellos se erotizaban y por ende, yo también.
Eso me prendía... la idea.
Después, cuando ya comenzaba a descubrir que mis gustos eran "distintos", tuve con miedo y precaución, tiento y medición, a ver imágenes homosexuales.
Qué maravilla descubrir esos entornos por primera vez. Era una mezcla tremenda de culpa-prohibición, goce-malicioso, hormona-descubrimiento.
Gracias a las maravillas del internet casero, probé como mucho puberto torpe, ponía en buscadores (Altavista según recuerdo), palabras como "gay", "porn", y claro "XXX". De ahí que fueran mis primeras "dedicatorias" a los sujetos de las imágenes. Yo no tenía gusto en particular, de todo aplciaba. Ahor amis gustos se han vuelto más refinados, también, como es natural, lo ha sido mi léxico.
En meses había pasado de "gay+porn+xxx" a términos más comunes y escenarios conocidos, "gay, twink, bear, bbc, daddy, black, asian, interracial, top, bottom, power bottom, bareback, safe, bondage..." y montones más que seguramente ustedes, lectores empedernidos, reconocerán. Lugares comunes en el porno, pues.
En fin. Actualemnte, los gustos ya son más establecidos. Ya sea por experimentación, fantasía o simple curiosidad, he establecido cierto estándar de lo que me gusta y lo que no.
Lo cierto es que, siendo que es un tema muy amplio, diverso y que todos hemos estado expuesto a ello (en mayor o menor medida), aún me "brinca" cuando en relaciones de años de confianza y amor, aún se ocultan sus placeres o fantasias pornográficas.
Recuerdo a este conocido, él chacal morenazo barbudo, buen cuerpo y según se rumoraba, verga descomunal, quien ha tenido una relación amorosa intermitente por 8 años con otro chico. Ellos, activos los dos, supieron equilibrar cuando le toca a quien ser el pasivo. Pero en pornografía se oculta, tanto así que el sujeto me confesó "no sé que le ven a los rubios... a mi lo que me pone son los vaqueros de barba". Mientras que su mejor amigo (un guerito coquetón) respondió "a mi me gusta el porno de negros... se me hace como muy sucio y rico", cuando una hora después el novio me confesó que a él si le iban los jotillos pasivos de trasero megaapretado.
A cada quien lo suyo... pero me sorprendía que tras 8 años, el chacalmorenazobarbudo aún borraba sus búsquedas en computadora de porno vaquero... OJO, uno pensaría que pues se borra por "decencia" y sentido común, para que tu novio no vea que buscas pornografía, pero no. Él no lo hacía por eso, lo hacía para que no supiera que su fantasía eran los cowboys mexicanos.
Siendo algo tan "natural" y un gusto sensato... ¿porqué ocultarlo?
No lo sé.
La verdad es que la pornografía está en la mirada. Lo que nos erotiza es todo y es nada. Es de lo que tengamos ganas.
Así fue un comentario que la chiquilla jotilla me dijo alguna vez. Él se refería a que ya solo encuentra placer y felicidad incomparable cuando está con su pareja/esposa/querida.
Supongo que es cierto y que también, es normal. En parte por la fidelidad y en otra, por el placer de sentirse seguro en una relación duradera y llena de confianza. Finalmente creo suponer, a lo que mi mente joteril me da a entender, que hay muchas diferencias a intimar con alguien las primeras veces a cuando se hace tras años de relación.
Vaya, es como una historia que alguien alguna vez contó... supo que estaba en confianza con su esposa porque "de novios te sales del cuarto para echarte un gas, pero en confianza, lo haces ahí mismo". Muy desagradable simil, pero funciona para el punto.
Pero bueno, la idea es que la erotización puede ser mucha y muy variada, o bien, llegar al punto en que "nada erotiza", que se "trasciende a otro plano". ¿Será?
No lo sé... como buen Papamio Joteril, yo experimenté con el porno, como muchos otros. De jovenazo puberto, con mis amigos platicabamos al respecto y alguna vez vimos películas o fotografías. Era porno heterosexual, yo no sabía que mis joterias eran tales, pero sabía que algo existía ahí que no me erotizaba... oh no. Lo que me prendía y me ponía sudoroso e intrépido era el hecho de la complicidad... estar ahí con mis amigos, viendo algo "prohibido" y que ellos se erotizaban y por ende, yo también.
Eso me prendía... la idea.
Después, cuando ya comenzaba a descubrir que mis gustos eran "distintos", tuve con miedo y precaución, tiento y medición, a ver imágenes homosexuales.
Qué maravilla descubrir esos entornos por primera vez. Era una mezcla tremenda de culpa-prohibición, goce-malicioso, hormona-descubrimiento.
Gracias a las maravillas del internet casero, probé como mucho puberto torpe, ponía en buscadores (Altavista según recuerdo), palabras como "gay", "porn", y claro "XXX". De ahí que fueran mis primeras "dedicatorias" a los sujetos de las imágenes. Yo no tenía gusto en particular, de todo aplciaba. Ahor amis gustos se han vuelto más refinados, también, como es natural, lo ha sido mi léxico.
En meses había pasado de "gay+porn+xxx" a términos más comunes y escenarios conocidos, "gay, twink, bear, bbc, daddy, black, asian, interracial, top, bottom, power bottom, bareback, safe, bondage..." y montones más que seguramente ustedes, lectores empedernidos, reconocerán. Lugares comunes en el porno, pues.
En fin. Actualemnte, los gustos ya son más establecidos. Ya sea por experimentación, fantasía o simple curiosidad, he establecido cierto estándar de lo que me gusta y lo que no.
Lo cierto es que, siendo que es un tema muy amplio, diverso y que todos hemos estado expuesto a ello (en mayor o menor medida), aún me "brinca" cuando en relaciones de años de confianza y amor, aún se ocultan sus placeres o fantasias pornográficas.
Recuerdo a este conocido, él chacal morenazo barbudo, buen cuerpo y según se rumoraba, verga descomunal, quien ha tenido una relación amorosa intermitente por 8 años con otro chico. Ellos, activos los dos, supieron equilibrar cuando le toca a quien ser el pasivo. Pero en pornografía se oculta, tanto así que el sujeto me confesó "no sé que le ven a los rubios... a mi lo que me pone son los vaqueros de barba". Mientras que su mejor amigo (un guerito coquetón) respondió "a mi me gusta el porno de negros... se me hace como muy sucio y rico", cuando una hora después el novio me confesó que a él si le iban los jotillos pasivos de trasero megaapretado.
A cada quien lo suyo... pero me sorprendía que tras 8 años, el chacalmorenazobarbudo aún borraba sus búsquedas en computadora de porno vaquero... OJO, uno pensaría que pues se borra por "decencia" y sentido común, para que tu novio no vea que buscas pornografía, pero no. Él no lo hacía por eso, lo hacía para que no supiera que su fantasía eran los cowboys mexicanos.
Siendo algo tan "natural" y un gusto sensato... ¿porqué ocultarlo?
No lo sé.
La verdad es que la pornografía está en la mirada. Lo que nos erotiza es todo y es nada. Es de lo que tengamos ganas.
5 feb 2015
El sujeto de la depravación (1)
Papamio es, como dicen por ahí, "cosa seria". Muchas han sido las experiencias que han marcado el andar de este jovenazo, buen mozo y talentoso jotillo de sus querencias.
Sin embargo hay historias densas, de caos, de discordia, de poco tiento al sentido común y a-tentar con las "buenas costumbres"; no se espante lector, que recuerde que mis historias pueden ser verídicas, ficticias o ambas, pues todo finalmente cuando se cuenta es ficción, es solo cuando ocurre, en el instante en que son reales-verdaderas.
Así pues, les cuento un par de interacciones que son inventadas (o no), que pudieron haber sido (o no) con aquel que llamaramos "el sujeto de la depravación".
Moreno de piel, escuálido de cuerpo. Aunque sus facciones hacía creer que era un simple joven, sin mayor trascendencia, su mirada indicaba el gusto por lo exótico y, como conocería después, por lo erótico.
Nuestra relación comenzó como todas las historias puñeteras, Papamio sentía un no sé qué por conocerlo, que aunque era pura pasión se confundió por querencia. ¡Ay qué equivocado estaba! Podía haber jurado que él era el sujeto de mis desvelos, pero en realidad era solo un maniquí, era solo un ser malévolo que sabía cómo "dejarse querer" para atraer a los faltos-de-amor-y-malquerencia y con su alma de "putilla", sacarles provecho.
Luego de varias salidas por un cafesito, el camino amoroso y romántico se fue al diablo, pues Papamio comprendió que aquel solo lo utilizaba por dineros, y porque, justo es admitirlo, la plática era muy interesante y llena de riqueza (sus intereses eran diversos, desde cine y literatura, hasta videojuegos donde destacaba pokémon). En fin, esa puerta se cerró, saliamos como amigos, hasta un fatídico día donde la historia de la perversión ocurrió.
Sentados en el café, en un área semi-privada, sacó su laptop; veíamos videos musicales y trailers de películas, en su escritorio tenía una carpeta de fotos personales, vimos algunas, incluso unas donde él posaba sin playera, pero en la selección había otra carpeta sin título, él dijo riendo "esas no", pero era claro, una risa incitadora, era su placer exhibicionista deseando lucirse.
Las vimos.
Era una colección de penes, culos y traseros (personales como de terceros), además de algunas imágenes de indumentaria sadomasoquista, ha decir: látigos, esposas, máscaras leathers, cadenas y piercings. Finalmente, existían otras más intensas, personas en situación de amo-esclavo, de goldenshower, cropofagia y sangrado.
Me quedé atónito. En ese momento, aunque lo creí exhibicionista y liberal, no creí que estuviera tan adentrado en esos fetish o intereses. Ahora, con distancia, veo que sí, que él podría haber sido personaje en los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade. No solo por lo sadomasoquista, digo ese es un fetish "más o menos" aceptado y conocido, sino que no se quedaba en los látigos o el dolor, sino que llegaba al punto de fantasear con la humillación total.
En ese instante, decidí ser fuerte, pretender que aquello no me había impresionado, sino que era "algo más de la vida", que aunque no compartía podía entender. Él esperaba mi reacción de disgusto, claro, pero no se la iba a dar. Sería indiferente, sería otro yo que acepta el juego y decide mostrarse superior y ganar. (Tan idiota Papamio, pues no habría nada que ganar).
Decidió llevar la tensión del momento a más. Jugueteando dijo que una de sus curiosidades era humillación pública y el dolor, específicamente la perforación de la uretra o del escroto. Entonces, así como si hubiera sido mostrar un tatuaje, con esa naturalidad, se desabrochó el pantalón y sacó su miembro. Señaló la parte que deseaba le perforaran con un alfiler.
No pude más. Fingí risa y comicidad al respecto, pero me alarmaba el pánico que sentía, cualquiera pudo haber notado que él, el sjueto de la depravación, estaba ahí en un café con el miembro de fuera, señalando su pene.
Esa noche terminó así. Él con la promesa de juntarnos algún otro día y seguir platicando de sus deseos e intereses, yo, con el sinsentido abrumante de no saber qué estoy haciendo de mi vida.
Nos vimos otro día, ya no para hablar de eso o en un café, sino para tener un noche de videojuegos. Algo tranquilo. Papamio se equivocó.
En casa, encendimos la consola y comenzamos a jugar. No pasaron ni cinco minutos en lo que el sujeto de forma natural, pero retadora, comenzó "el otro juego".
- Papamio - me dijo - ¿quieres que me desnude?
- ...ajá - respondí desconcertado.
Así lo hizo. Videojuegos por un tiempo mientras él estaba desnudo a mi lado. Es un hecho que vi su miembro, e incluso lo deseé. Claro que él se percató de lo que sucedía, puso pausa al juego y sin decir más, tomó con sus manos mi cara y cabeza, violentamente me acercó a su pene.
Papamio hizo la faena ya conocida. Probó.
Su miembro era tremendo. Su largo bien podía haber sido superior a los 20 centímetros, pero no era lo que me atraía, Papamio nunca ha fantaseado por lo largo, pero fue lo ancho lo que me estremeció. Bastante generoso, tanto, que era mórbido el contraste entre el sujeto escuálido que él era y lo vigoroso de su mástil. Yo no lo sabía en ese momento, pero era claro que sería la razón por la que días después me diría que "siempre era pasivo pues nadie la aguanta, les duele".
Estuvimos un rato así, él pretendía seguir el juego, que yo probáse todo su cuerpo, pies, estómago, trasero, culo y pecho. Todo menos los labios. Él no besaba, ni lo haría. Bien dicen que las putas no besan, porque corren el riesgo de enamorarse.
Pensé que esa noche yaceríamos, pero no. Su interés no era probarme, era ser sujeto de deseo. Pretendía que yo le hiciera lo que deseaba, estaba en mis manos (literal). Sin embargo, pese a su rol de objeto era autoritario. Indicaba qué quería y hasta dónde. Llegó al punto de decirme que era su deseo orinarse ahí mismo, se lo negué y tras hacerlo, molesto, se dirigió al lavatorio a aliviarse.
Regresó y tomo el mando del videojuego, indicando que deseaba continuar la partida.
Una hora más tarde, él pretendía volver a la dinámica. Papamio preguntó "¿pues qué pretendes?" y fue muy claro "quiero humillarte, quiero destruirte, veamos hasta dónde".
Y así, así comenzó el ocaso.
Sin embargo hay historias densas, de caos, de discordia, de poco tiento al sentido común y a-tentar con las "buenas costumbres"; no se espante lector, que recuerde que mis historias pueden ser verídicas, ficticias o ambas, pues todo finalmente cuando se cuenta es ficción, es solo cuando ocurre, en el instante en que son reales-verdaderas.
Así pues, les cuento un par de interacciones que son inventadas (o no), que pudieron haber sido (o no) con aquel que llamaramos "el sujeto de la depravación".
Moreno de piel, escuálido de cuerpo. Aunque sus facciones hacía creer que era un simple joven, sin mayor trascendencia, su mirada indicaba el gusto por lo exótico y, como conocería después, por lo erótico.
Nuestra relación comenzó como todas las historias puñeteras, Papamio sentía un no sé qué por conocerlo, que aunque era pura pasión se confundió por querencia. ¡Ay qué equivocado estaba! Podía haber jurado que él era el sujeto de mis desvelos, pero en realidad era solo un maniquí, era solo un ser malévolo que sabía cómo "dejarse querer" para atraer a los faltos-de-amor-y-malquerencia y con su alma de "putilla", sacarles provecho.
Luego de varias salidas por un cafesito, el camino amoroso y romántico se fue al diablo, pues Papamio comprendió que aquel solo lo utilizaba por dineros, y porque, justo es admitirlo, la plática era muy interesante y llena de riqueza (sus intereses eran diversos, desde cine y literatura, hasta videojuegos donde destacaba pokémon). En fin, esa puerta se cerró, saliamos como amigos, hasta un fatídico día donde la historia de la perversión ocurrió.
Sentados en el café, en un área semi-privada, sacó su laptop; veíamos videos musicales y trailers de películas, en su escritorio tenía una carpeta de fotos personales, vimos algunas, incluso unas donde él posaba sin playera, pero en la selección había otra carpeta sin título, él dijo riendo "esas no", pero era claro, una risa incitadora, era su placer exhibicionista deseando lucirse.
Las vimos.
Era una colección de penes, culos y traseros (personales como de terceros), además de algunas imágenes de indumentaria sadomasoquista, ha decir: látigos, esposas, máscaras leathers, cadenas y piercings. Finalmente, existían otras más intensas, personas en situación de amo-esclavo, de goldenshower, cropofagia y sangrado.
Me quedé atónito. En ese momento, aunque lo creí exhibicionista y liberal, no creí que estuviera tan adentrado en esos fetish o intereses. Ahora, con distancia, veo que sí, que él podría haber sido personaje en los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade. No solo por lo sadomasoquista, digo ese es un fetish "más o menos" aceptado y conocido, sino que no se quedaba en los látigos o el dolor, sino que llegaba al punto de fantasear con la humillación total.
En ese instante, decidí ser fuerte, pretender que aquello no me había impresionado, sino que era "algo más de la vida", que aunque no compartía podía entender. Él esperaba mi reacción de disgusto, claro, pero no se la iba a dar. Sería indiferente, sería otro yo que acepta el juego y decide mostrarse superior y ganar. (Tan idiota Papamio, pues no habría nada que ganar).
Decidió llevar la tensión del momento a más. Jugueteando dijo que una de sus curiosidades era humillación pública y el dolor, específicamente la perforación de la uretra o del escroto. Entonces, así como si hubiera sido mostrar un tatuaje, con esa naturalidad, se desabrochó el pantalón y sacó su miembro. Señaló la parte que deseaba le perforaran con un alfiler.
No pude más. Fingí risa y comicidad al respecto, pero me alarmaba el pánico que sentía, cualquiera pudo haber notado que él, el sjueto de la depravación, estaba ahí en un café con el miembro de fuera, señalando su pene.
Esa noche terminó así. Él con la promesa de juntarnos algún otro día y seguir platicando de sus deseos e intereses, yo, con el sinsentido abrumante de no saber qué estoy haciendo de mi vida.
Nos vimos otro día, ya no para hablar de eso o en un café, sino para tener un noche de videojuegos. Algo tranquilo. Papamio se equivocó.
En casa, encendimos la consola y comenzamos a jugar. No pasaron ni cinco minutos en lo que el sujeto de forma natural, pero retadora, comenzó "el otro juego".
- Papamio - me dijo - ¿quieres que me desnude?
- ...ajá - respondí desconcertado.
Así lo hizo. Videojuegos por un tiempo mientras él estaba desnudo a mi lado. Es un hecho que vi su miembro, e incluso lo deseé. Claro que él se percató de lo que sucedía, puso pausa al juego y sin decir más, tomó con sus manos mi cara y cabeza, violentamente me acercó a su pene.
Papamio hizo la faena ya conocida. Probó.
Su miembro era tremendo. Su largo bien podía haber sido superior a los 20 centímetros, pero no era lo que me atraía, Papamio nunca ha fantaseado por lo largo, pero fue lo ancho lo que me estremeció. Bastante generoso, tanto, que era mórbido el contraste entre el sujeto escuálido que él era y lo vigoroso de su mástil. Yo no lo sabía en ese momento, pero era claro que sería la razón por la que días después me diría que "siempre era pasivo pues nadie la aguanta, les duele".
Estuvimos un rato así, él pretendía seguir el juego, que yo probáse todo su cuerpo, pies, estómago, trasero, culo y pecho. Todo menos los labios. Él no besaba, ni lo haría. Bien dicen que las putas no besan, porque corren el riesgo de enamorarse.
Pensé que esa noche yaceríamos, pero no. Su interés no era probarme, era ser sujeto de deseo. Pretendía que yo le hiciera lo que deseaba, estaba en mis manos (literal). Sin embargo, pese a su rol de objeto era autoritario. Indicaba qué quería y hasta dónde. Llegó al punto de decirme que era su deseo orinarse ahí mismo, se lo negué y tras hacerlo, molesto, se dirigió al lavatorio a aliviarse.
Regresó y tomo el mando del videojuego, indicando que deseaba continuar la partida.
Una hora más tarde, él pretendía volver a la dinámica. Papamio preguntó "¿pues qué pretendes?" y fue muy claro "quiero humillarte, quiero destruirte, veamos hasta dónde".
Y así, así comenzó el ocaso.
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